La cantidad de locales comerciales desocupados en las principales avenidas y calles de la Ciudad de Buenos Aires volvió a crecer durante el segundo cuatrimestre de 2026, en un escenario marcado por la retracción del consumo presencial y por el costo de los alquileres. El relevamiento realizado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) registró una tasa de ocupación de 89,3%, lo que implica que el 10,7% de los establecimientos relevados permanecía sin actividad, el nivel de ocupación más bajo desde 2022.
El operativo alcanzó a 12.916 locales distribuidos en 48 ejes comerciales y 934 frentes de manzana. Del total, 11.528 se encontraban activos y 1.388 estaban desocupados. En términos interanuales, esto representa 288 locales sin actividad más que en el segundo cuatrimestre de 2025, mientras que frente al primer cuatrimestre de este año se sumaron otros 97. El indicador de locales desocupados pasó así a un promedio de 1,5 por frente de manzana, equivalente a tres unidades vacías por cuadra.
El propio organismo porteño vinculó la evolución con dos factores centrales: la menor circulación del consumo minorista por canales presenciales y el valor de los alquileres comerciales. En el informe, el IDECBA señaló que “la retracción del consumo minorista en canales presenciales y el alto valor del alquiler de locales brindan contexto a los datos presentados”.
El dato adquiere relevancia porque no se trata solamente de locales que cerraron definitivamente. Más de la mitad de las unidades desocupadas, el 52,4%, corresponde a establecimientos cerrados sin un destino aparente. Otro 33,4% está ofrecido en alquiler o venta y el 14,1% restante se encuentra en construcción o refacción. La composición muestra, además, que el incremento interanual estuvo concentrado en los inmuebles que buscan volver al mercado: los locales ofrecidos en alquiler o venta aumentaron en 225 unidades, mientras que los cerrados sin destino sumaron 131. En sentido contrario, hubo 68 locales menos en obra o reforma.
El consumo frena todo
La evolución de los locales comerciales se produce en paralelo con una dinámica de consumo que durante 2026 mantuvo registros negativos en distintos canales. El último dato disponible del INDEC muestra que las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y acumularon una baja de 2,7% durante los primeros siete meses del año. En la comparación mensual desestacionalizada, julio también registró una caída de 0,7%. La actividad económica general tampoco mostró una recuperación sostenida. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio una caída interanual de 1,4% y una contracción de 2,9% en la medición desestacionalizada respecto de junio.
En el comercio minorista pyme, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas retrocedieron 3,8% interanual en julio y 2,1% frente al mes anterior, mientras que el acumulado de los primeros siete meses de 2026 presentó una baja de 2,7%. El Destape había señalado, a partir de esos datos, que la contracción alcanzaba a buena parte de los rubros comerciales. La combinación de menor volumen de ventas y mayores costos fijos modifica así la ecuación de los comercios que dependen de la actividad presencial. El alquiler representa uno de los gastos que deben afrontarse aun cuando el flujo de clientes se reduzca, por lo que la pérdida de ventas puede traducirse rápidamente en menores márgenes y en dificultades para renovar contratos o mantener una ubicación comercial.
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Un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios citado por El Destape había contabilizado 284 locales sin actividad en las principales zonas comerciales porteñas durante enero y febrero, un 38,5% más que en el mismo bimestre de 2025. En ese período, los locales ofrecidos en alquiler habían aumentado 158,8% interanual. Para marzo y abril, otro relevamiento de la misma entidad contabilizó 277 locales en venta, alquiler o cerrados, un 30,7% más que durante el mismo período del año anterior. En ese caso, los locales ofrecidos en alquiler habían aumentado 102,2% interanual.
El relevamiento del IDECBA permite ampliar esa fotografía porque no se limita a contar inmuebles ofrecidos en el mercado, sino que releva de manera sistemática la ocupación de los locales sobre 48 corredores comerciales de la Ciudad. La continuidad de los registros muestra que la aparición de persianas bajas y carteles de alquiler no respondió solamente a un bimestre determinado, sino que se mantuvo durante el año.
La presión de los costos inmobiliarios aparece de manera explícita en el informe oficial porteño, aunque el relevamiento no calcula cuánto paga cada comercio por su alquiler ni mide la rentabilidad de cada actividad. El dato permite observar, en cambio, que una parte importante del aumento de los locales desocupados corresponde precisamente a unidades que fueron colocadas nuevamente en oferta. En enero y febrero, según el relevamiento de la CAC publicado por El Destape, la cantidad de locales ofrecidos en alquiler había aumentado 158,8% frente al año anterior. Dos meses después, el incremento interanual seguía siendo significativo, con una suba de 102,2%. El IDECBA registró ahora otros 225 locales adicionales en alquiler o venta respecto del segundo cuatrimestre de 2025.
El comportamiento de los locales comerciales tiene, de todos modos, una particularidad: el propietario puede trasladar a los contratos parte de sus expectativas sobre el valor del inmueble, mientras que el comerciante depende de que las ventas permitan cubrir ese costo junto con salarios, servicios, impuestos, mercadería y otros gastos operativos. Cuando el volumen de ventas se reduce, el alquiler adquiere un peso mayor sobre los ingresos del negocio aun si el precio del contrato no aumenta en la misma proporción. Ese proceso también se observa fuera de la Ciudad. Un relevamiento sobre el comercio de Catamarca publicado por El Destape registró un aumento de locales vacíos y recogió el planteo de comerciantes que señalaron que los precios de los inmuebles céntricos resultaban elevados frente al nivel de consumo.
La caída de la ocupación no fue homogénea dentro de la Ciudad. Todas las comunas registraron un deterioro interanual, aunque las mayores caídas se concentraron en el corredor norte. La Comuna 13 tuvo una baja de 5 puntos porcentuales en su tasa de ocupación, seguida por la Comuna 15, con una reducción de 4 puntos; la Comuna 2 cayó 3,6 puntos, la 14 perdió 3 puntos y la 12 disminuyó 2,5 puntos. En términos de desocupación, las tasas más elevadas correspondieron a la Comuna 8, con 15,2%, y la Comuna 15, con 15%. También se ubicaron por encima del promedio de la Ciudad las Comunas 14, con 13,3%; 1, con 13,2%; 4, con 12%; 9, con 11,4%; y 13, con 11,1%.
La diferencia entre zonas también resulta marcada cuando se observan los corredores comerciales. Parque Avellaneda registró una tasa de desocupación de 25,3%, mientras que Villa Crespo llegó a 22,7%. Córdoba y Scalabrini Ortiz alcanzó 19,7%, Lavalle 19,4% y Warnes 17,5%. El indicador de locales vacíos por cuadra muestra otro aspecto del fenómeno: Parque Avellaneda y Libertad superaron los seis locales desocupados por cuadra. En el otro extremo, Avellaneda presentó una ocupación de 96,3%, Caballito de 95,9%, Alberdi de 95,7%, Cuenca de 95,3% y Corrientes y Pueyrredón de 95%.
El caso de la indumentaria
El documento hace una distinción por rubros, mientras que dedica un apartado para el sector de la indumentaria. El rubro de indumentaria, textiles y calzado continúa siendo la principal actividad entre los locales que permanecen abiertos, con alrededor de tres de cada diez establecimientos activos. Sin embargo, el sector perdió 196 locales en términos interanuales. Alimentos y bebidas ocupa el segundo lugar, con el 14% de los establecimientos activos, mientras que Alojamiento y comida representa el 11,1%. Este último rubro fue uno de los pocos que mostró un saldo positivo y sumó 58 unidades respecto del año anterior.
La concentración de la oferta comercial en determinadas actividades también tiene una dimensión territorial. Indumentaria, textiles y calzado tiene una presencia particularmente fuerte en las Comunas 7 y 10, asociada a corredores especializados como el de la avenida Avellaneda. En alimentos y bebidas existe una mayor presencia relativa en las Comunas 4, 5 y 8, mientras que alojamiento y comida adquiere mayor peso en las Comunas 1, 14 y 5.
El mapa que surge del relevamiento combina entonces dos movimientos simultáneos: por un lado, crece la cantidad de locales que quedan fuera de actividad y, por otro, cambia la composición de los establecimientos que permanecen abiertos. El escenario comercial de CABA llega así al segundo cuatrimestre con 1.388 locales desocupados y una tasa de ocupación de 89,3%, después de haber comenzado el año en un nivel superior. La explicación que aporta el IDECBA combina la retracción del consumo presencial con el costo de los alquileres, dos variables que se desarrollan dentro de una economía donde los datos oficiales muestran retrocesos en distintos canales de venta.
El proceso no implica que todos los comercios enfrenten las mismas condiciones ni que cada cierre pueda atribuirse a una única causa. El propio relevamiento muestra diferencias importantes entre comunas, corredores y rubros. Pero la evolución interanual de los locales desocupados, el crecimiento de las unidades ofrecidas en alquiler o venta y los registros negativos del consumo configuran una misma secuencia: una menor capacidad de absorción de los corredores comerciales frente a los costos que deben afrontar los negocios para permanecer abiertos.
