La inversión extranjera cayó a mínimos históricos y la fuga de utilidades es récord

Un informe basado en datos del Banco Central muestra que la Inversión Extranjera Directa se desplomó en el primer semestre de 2026, al mismo tiempo que las empresas aceleraron la remisión de ganancias al exterior. 

05 de agosto, 2026 | 12.04

La promesa de una "lluvia de inversiones" fue uno de los principales argumentos del Gobierno de Javier Milei para justificar el cambio de régimen económico, la liberalización cambiaria y el nuevo esquema de incentivos para el capital extranjero. Sin embargo, los datos más recientes del Banco Central muestran un resultado que va en sentido contrario. La Inversión Extranjera Directa (IED), uno de los indicadores que reflejan el ingreso de capitales destinados a ampliar la capacidad productiva, se encuentra en niveles históricamente bajos, mientras que la remisión de utilidades de las empresas hacia sus casas matrices alcanzó un máximo sin precedentes.

La combinación de ambos fenómenos configura un cuadro que contradice el discurso oficial sobre el atractivo de la economía argentina para el capital internacional. En lugar de nuevos desembolsos para ampliar inversiones, los dólares que salen del país por distribución de ganancias superan ampliamente a los que ingresan bajo la forma de inversión productiva.

El informe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), elaborado sobre la base de estadísticas del Banco Central, muestra que durante el primer semestre de 2026 la remisión de utilidades llegó a 2.863 millones de dólares, mientras que la IED registró un saldo negativo de 130 millones de dólares. Es decir, no solamente dejaron de ingresar inversiones nuevas sino que, en términos netos, hubo desinversión.

En 2024 la IED había mostrado un saldo positivo de apenas 89 millones de dólares, mientras que la remisión de utilidades alcanzó un saldo negativo de 245 millones. En 2025 el deterioro se profundizó: la inversión extranjera cayó hasta un saldo negativo de 1.281 millones de dólares y las utilidades remitidas sumaron otros 383 millones. El primer semestre de 2026 aceleró esa tendencia, con un récord histórico de salida de ganancias.

El caso del petróleo

Uno de los aspectos más relevantes del informe corresponde al comportamiento del sector petrolero. Desde el inicio de la gestión libertaria, el Gobierno presentó a Vaca Muerta como el principal destino de inversiones internacionales y uno de los motores del ingreso de divisas. Incluso impulsó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el argumento de facilitar nuevos proyectos energéticos.

Sin embargo, los datos del balance cambiario muestran una dinámica diferente. El sector petrolero no solamente explica una parte importante de la remisión de utilidades sino que también registra un proceso de desinversión. Según el gráfico elaborado por FIDE, dentro de la IED correspondiente al primer semestre de 2026 el segmento petrolero presenta un saldo negativo cercano a los 800 millones de dólares. Es decir, las empresas vinculadas a la explotación de hidrocarburos retiraron capital en lugar de incrementarlo. Al mismo tiempo, ese mismo sector aparece entre los principales responsables del giro de ganancias hacia el exterior.

La situación coincide con un período de rentabilidad elevada para la actividad hidrocarburífera. La producción de petróleo continúa en niveles récord gracias al desarrollo de Vaca Muerta, mientras que las exportaciones energéticas representan uno de los principales aportantes de divisas de la economía. Lejos de traducirse en una expansión sostenida de la inversión, parte importante de esos excedentes terminó canalizándose hacia las casas matrices.

La flexibilización cambiaria y la salida de dividendos

El aumento de la remisión de utilidades no es un fenómeno aislado. Desde el levantamiento de buena parte de las restricciones cambiarias, las empresas recuperaron la posibilidad de distribuir dividendos acumulados durante los años en que existían mayores controles para acceder al mercado oficial de cambios. El Gobierno presentó esa flexibilización como una condición necesaria para mejorar la credibilidad del país frente a los inversores internacionales y normalizar el funcionamiento del mercado cambiario.

Sin embargo, durante los primeros meses posteriores a la apertura cambiaria, el flujo predominante no fue el ingreso de nuevas inversiones sino la salida de dólares por distribución de ganancias. El propio Banco Central viene reflejando esa dinámica en sus informes del Balance Cambiario, donde las utilidades y dividendos comenzaron a ocupar un lugar creciente entre los conceptos de demanda de divisas del sector privado.

La diferencia entre ambos movimientos resulta relevante desde el punto de vista macroeconómico. Mientras la Inversión Extranjera Directa implica el ingreso de capital destinado a ampliar la producción, incorporar tecnología o desarrollar nuevos proyectos, la remisión de utilidades representa una salida neta de divisas que presiona sobre el mercado cambiario.

La debilidad de la inversión extranjera en Argentina también aparece reflejada en distintos informes regionales de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que en los últimos años advirtió que el país perdió participación como destino de nuevos proyectos frente a otras economías de la región. Los flujos de IED hacia América Latina crecieron impulsados por inversiones en minería, energía y servicios tecnológicos, mientras que Argentina mostró un desempeño mucho más modesto, condicionado por la inestabilidad macroeconómica y las sucesivas crisis cambiarias.

El Gobierno sostiene que la aprobación del RIGI modificará esa tendencia durante los próximos años, especialmente a partir de grandes proyectos vinculados al gas natural licuado, la minería del cobre y el litio. Sin embargo, hasta el momento los datos efectivos del balance cambiario no reflejan un ingreso significativo de capitales.

Desde la campaña presidencial, Milei afirmó que la eliminación de controles, la desregulación económica y las reformas orientadas al mercado generarían un fuerte ingreso de inversiones privadas. Esa expectativa fue reiterada por funcionarios del Ministerio de Economía cada vez que se anunció una flexibilización del cepo o la aprobación de nuevas herramientas para grandes empresas.

Los datos disponibles hasta junio muestran un comportamiento diferente. La inversión extranjera continúa sin despegar y, en términos netos, registra salidas de capital, mientras las empresas aprovechan la normalización cambiaria para remitir utilidades acumuladas.