El mercado ya hizo la cuenta. Los contratos de dólar futuro con vencimiento en octubre de 2027, el mes de las elecciones presidenciales, llegaron a subir hasta 4,5% y ubican la cotización en $ 1.950. Frente al valor actual de $ 1.545, implica una suba de 26,2% en un año: $405 más por cada dólar. Es el precio que los inversores le ponen hoy a la devaluación que esperan para la llegada de las urnas.
¿Cuánto subiría el dólar según el mercado?
La cuenta es directa. Si el dólar pasa de $1.545 a $1.950, el aumento es de 26,2% en unos doce meses.
Llevado a un ritmo mensual, equivale a una suba de alrededor de 1,9% a 2% por mes. Es una velocidad mayor a la que viene mostrando el tipo de cambio en los últimos meses, cuando el mayorista se mantuvo prácticamente quieto en la zona de $1.510-$1.530.
El dato clave es la fecha. Octubre de 2027 coincide con las elecciones nacionales, y el mercado de futuros suele cobrar una prima de cobertura más alta en los contratos que atraviesan períodos de incertidumbre política.
El dólar, por encima de la inflación esperada
El número del mercado de futuros va en línea con lo que proyectan los economistas. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima un dólar mayorista de $1.614 para fin de 2026 y de $1.945 para septiembre de 2027.
Esos mismos analistas esperan una inflación de 21,1% para los próximos doce meses. Es decir: tanto el mercado como las consultoras prevén que el dólar suba más que los precios, entre cuatro y cinco puntos por encima.
Más alto que el Presupuesto
La proyección también supera a la del Gobierno. En el proyecto de Presupuesto, el equipo económico calculó un tipo de cambio oficial de $1.423 para fines de 2026 y de $1.847,6 para el cierre de 2027. El dólar futuro a octubre ya cotiza unos $100 por encima de ese número, y dos meses antes.
¿Qué significa para el bolsillo?
El dólar futuro no es un pronóstico garantizado: es el precio al que hoy se acepta pactar la divisa para una fecha determinada. Pero funciona como termómetro de las expectativas.
Si se cumple, un dólar a $1.950 presionaría sobre los precios de bienes importados y transables, y le pondría un piso a la discusión salarial del año electoral. Con una inflación esperada de 21%, una suba cambiaria de 26% implicaría que el dólar recupere terreno frente a los precios locales después de un largo período de atraso.
