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Daniel "Indio" Bazán Vera, la leyenda del Ascenso argentino que hizo historia jugando para su familia

Daniel "Indio" Bazán Vera dejó sin dudas su huella en el Ascenso del fútbol argentino. El histórico delantero habló de su carrera, su historia y su trayectoria.

10 de septiembre, 2026 | 08.00

En una esquina de San Justo la figura de Daniel Bazán Vera es una de las más reconocidas del barrio, de la zona. En esas calles que "pateó" su mamá para darle de comer a un joven con sueños como también a sus hermanos, hoy camina un exjugador consagrado que es súmamente querido no sólo en el club del que es hincha, sino también en otros donde dejó su huella. Símbolo de lucha adentro y afuera de la cancha, de pasión por los colores y de vida en el Ascenso, todo eso y más es Bazán Vera.

El "Indio", que no quedan dudas que marcó a varias generaciones que lo vieron hacer goles con diferentes camisetas, habló con El Destape años después de colgar los botines y contó detalles de todo lo que vivió con el correr del tiempo. A veces entre lágrimas de emoción recordando a su madre o a su padre -quien le dio el nombre a la cafetería Don Faustino donde nos recibió-, otras con una sonrisa de oreja a oreja mientras hablaba de su hermano Oscar y más de una nombrando a su Almirante Brown querido al que tantas alegrías le dio incluso sin cumplir el sueño de llegar Primera División. El ferviente defensor de Diego Armando Maradona e ídolo de muchos no se guardó nada en una entrevista a fondo.

El Indio Bazán Vera, una historia de amor por los colores, pasión y el amor hacia los suyos como premisa

- ¿Cómo fue tu llegada a Almirante Brown?

Mi papá me llevaba a la cancha cuando era chico. Yo de Almirante soy hincha antes de ser jugador. Me fui a probar con un grupo de amigos de San Justo, Villa Palito, de la mano del "Rata" Omar Leguizamón, que me llevó a la prueba. Fuimos, jugamos un preliminar con Almirante contra Atlético Tucumán y no había Reserva. Perdimos como 12 a 2, yo hice los dos y cuando terminó me llamaron y me dijeron si quería ir a entrenar para ficharme en el club y así fue. En mí carrera utilicé algo muy importante en la posición de 9 que cuando iba a la cancha con mi papá él renegaba cuando el 9 no metía, cuando no empujaba o no corría, entonces cuando me tocó jugar yo sabía lo que no le gustaba a mí papá e intentaba hacer que la otra gente no reniegue.

- ¿Qué significa Almirante Brown para vos?

Es todo para mí. Cada vez que voy a la cancha o entro al predio tengo recuerdos cuando la calle era de tierra y mi papá me llevaba de la mano o en el hombro. Muchísimos recuerdos de mi vieja cuando me acompañaba a jugar en inferiores con lluvia o frío. Me dio la posibilidad de ser un jugador profesional, de llevarme a la pensión, de darme de comer bien como a los que se preparan para ser jugadores de fútbol, me sacaron de un lugar y vi que se podía vivir de otra manera, para tratar de correrme un poco del ambiente del barrio. Valoré mucho el sacrificio que hizo mi mamá, no sea en vano lo que me daba para que viaje en colectivo, lo que hice para ir a la pensión estando alejado de ella a los 17. Fue todo el esfuerzo para poder llegar.

- ¿Qué sentís cuando te ves tantos años después ya retirado del fútbol?

Madurás, el fútbol te va haciendo conocer otras cosas, te va relacionando con otra gente, te hace aprender un montón de cosas pero siempre soy la misma persona, no cambié. Lo único que cambió fue mi forma de vivir, mi bienestar. Mantengo mis amigos íntimos del barrio. Estar jugando mucho en el interior o el exterior te hace más familiero y que disfrutes mucho más a la familia. Alejarme mucho tiempo de mi hermano Oscar fue duro y hoy seguimos manteniendo la misma relación. Nosotros cuando la cosa iba mal o bien siempre estuvimos juntos. El sacrificio de mi familia, de mis hermanos, de mis sobrinos, de mis hijas y la mamá de ellas han sido muy importantes en mi vida.

- ¿Es verdad que te cuesta comer fideos?

Me cuesta. Si lo tengo que comer lo hago, pero en la vida hay que saber darle valor a las cosas. A mí me trae muchísimos recuerdos de mi vieja, de mis hermanos cuando éramos chicos. Es muy difícil olvidarse de esos recuerdos que fueron maravillosos. Mi mamá trabajaba en San Justo y la íbamos a esperar a la parada porque llegaba tarde. Con la platita que ganaba limpiando casas compraba frutas, verduras o la comida para la noche y la esperábamos para ayudarla a traer las bolsas.

Me dan mucha nostalgia, soy una persona fuerte que no baja los brazos, pero cuando tengo que llorar no me importa hacerlo adelante de la gente porque es lo que soy. Esos momentos van a quedar para siempre en mí cabeza hasta los últimos días de mi vida. Mi mamá nunca me dijo 'estoy cansada, cocinen o limpien ustedes'.  Por eso cuando nosotros terminamos la primaria lo primero que hacíamos era ponernos a trabajar para que ella esté más tiempo en casa, queríamos disfrutarla muchísimo más.

- Y mientras tanto eras jugador de Almirante...

Con la camiseta era el tipo más feliz del mundo. Muchos se lo pueden imaginar, pero yo te la puedo contar: lo que es hacer un gol del equipo que vos sos hincha, gritaba uno del cuadro del que soy hincha. Es una sensación diferente de todos los clubes donde jugué. Cuando hablo de Almirante, mi amor por el club no va a cambiar nunca y el amor que siente la gente por mí nadie me lo va a sacar. Van a pasar mil años y se van a seguir acordando de mí. Yo soy hincha de verdad y hay muchos que lo dicen y son hinchas de cuento. Yo ya tengo el reconocimiento cuando entro a la cancha y la gente me pide una foto, cada uno sabe lo que hace, en el lugar que está y en el lugar donde lo pone la gente. Mí lugar me lo gané con goles, con sacrificio y amor al club, que muy pocos lo tienen.

- ¿Querés ser presidente del club?

En algún momento quiero ser presidente, Dios y mi mamá desde el cielo dirán cuando o si se dará en algún momento. Si no es no importa, yo lo único que quiero es ver a Almirante en Primera antes de irme de este mundo y pasar al otro donde seguramente mi mamá me está esperando. Sé que no es fácil, pero no quiero que me pase lo que le pasó a muchísima gente. 

El "Indio" Daniel Bazán Vera con la camiseta de Almirante Brown

- ¿Por qué no llegaste a Primera?

Por goles no fue. Porque tuve la suerte de hacerlos donde fui. Hoy metés 10 goles en la B y vas a Primera. También hay pocos goleadores. Seguramente Dios no quiso porque quería que sea siempre un jugador relacionado con el Ascenso. Lo que me pone mal es no haberle cumplido el sueño a mi hermano Oscar de verme jugar en cancha de River o de Boca. Por mí al fútbol le di todo. Estoy muy tranquilo. No sentí el día del retiro como estar deprimido o triste gracias a mi familia. Es una contención muy importante, jugaba para ellos, yo hacía un gol y salían a comprar el diario y después no tenían para comprar pan, eso me daba fuerzas porque sabía lo que significaba un gol. 





- ¿Te sentís un referente del Ascenso?

La gente me hace saber que lo soy, sobre todo hoy. El Ascenso es barrio, vos representas al equipo del barrio y jugaba como tal. Quería hacer honor a esa gente, jugar como jugarían ellos, tirarte de cabeza, llevandote por delante todo, peleando con el árbitro, con tus compañeros, con la gente, así jugaba en el barrio. Pero profesionalmente no me peleaba, en el barrio sí.

- ¿Cómo fue la experiencia en Finlandia?

El fútbol en Finlandia completamente diferente. El profesionalismo crecía y se notaba. Nosotros perdíamos y yo me iba re caliente y los finlandeses te decían 'tranquilo, terminó el partido', cada uno a su casa y chau. Y nosotros queremos ganar hasta cuando jugamos en la bolita, hasta en el mate y el asado queremos ser los mejores, es lo que nos hace diferentes a todos a los argentinos.

- ¿Cómo fue tu etapa en Temperley?

A Temperley llego desde Chile y la verdad que hacía tres o cuatro años que había vuelto de la quiebra y es una apuesta que hizo mi hermano Oscar. Me dijo 'cualquier cosa que hagas, va a estar bien'. Se armó un equipo de cuatro o cinco refuerzos grandes y chicos del club. Arrancamos muy mal con el Ruso (Horacio) Bidevich y (Héctor) Ostúa le encontró la vuelta. Es un club con una convocatoria muy fuerte, muy familiar, que todo el tiempo te hacen sentir parte de ellos. Ese año económicanente el club no estaba bien y cuando empezamos a ganar los dirigentes intentaban cumplir y se complicaba. No estábamos tan lejos de quedar en la historia del club con un ascenso y vemos qué pasa, pero no dejemos de entrenar.

Era un equipo que el fin de semana se mataba, durante la semana entrrenábamos y después estaban las conversaciones de ver cuándo podíamos cobrar que pasaba a segundo plano. No podés defraudar a la gente y dejar de remar cuando la gente está subida a un barco de ilusión. La plata ayuda pero no es todo en la vida y hoy me doy cuenta. Estamos bien pero no tengo a mi vieja y no sirve de nada. A veces la gloria deportiva también es importante porque te deja allá arriba. Voy a la cancha de Temperley, de Unión o de Tristán Suárez la gente me recibe muy bien. La vida me ha premiado porque fui un jugador que metió, empujó y cabeceaba bien pero que la gente se sentía identificada por la entrega en la cancha.

- ¿Cómo fue cumplir el rol de técnico?

Tuve una etapa muy linda en Suárez como entrenador donde tuve jugadores grandes con los que me he llevado muy bien y que han tenido su trayectoria. En Almirante me tocó una etapa difícil mientras la gente me decía que no era necesario que esté en ese momento. Fue un poco desgastante porque era mi primera experiencia en Almirante con una responsabilidad muy grande y era consciente de lo que me jugaba. Me tocó perder un clásico con Chicago y después ganarle a Morón. Fue un poco heavy pero cuando entraba al predio no me importaba nada, era feliz. Soy feliz. Voy por amor a la camiseta y los colores.

Daniel "Indio" Bazán Vera como DT de Almirante Brown

- ¿Qué relación tenías con Diego Maradona?

Me cuesta mucho hablar. Lastimosamente lo extrañamos mucho. Lo idolatraba como jugador pero cuando lo conocí como persona el jugador no le llegaba ni a los talones. Fue maravilloso, que en algunas notas haya dicho mi apellido es hermoso. A mí el fútbol me dio un montón de cosas y conocer a la persona que fuera de mi sangre es por la que yo me peleo, no soporto que hablen mal de él es una de esas. El fútbol me puso en lugares que en mi vida me hubiese imaginado, pero sabía que era el momento.

La foto soñada: Daniel "Indio" Bazán Vera junto a Diego Armando Maradona

- ¿Qué te dio el fútbol?

El fútbol me dio todo en la vida. No reniego de mi papá, llevo su apellido con muchísimo orgullo pero en la otra vida me gustaría que sea mi hermano si me dan la posibilidad de elegir, me enseñó todo. Si bien mi mamá alimentó este cuerpo, todo el resto me lo enseñó mi hermano Oscar. Era 10 veces mejor que yo en la cancha, jugaba bien. Yo hacía goles nomás. Lo mío era para adelante y atropellar y si la pelota venía en el aire la reventaba, era mi juego. Fui la persona que Dios eligió para premiarla por todo el sacrificio que hizo para criar a once hijos. Nunca sentí que un hermano sintió envidia por mí, se sentían orgullosos y a mí me deja tranquilo. En algún momento mi mamá dijo: 'ese es mí hijo, estoy orgullosa de él', yo sé que en algún momento a alguien se lo dijo. Yo jugué por la felicidad de mi familia.

- ¿Qué pensas del fútbol argentino hoy?

El fútbol argentino en general cambió para bien. Hoy hay más posibilidades. Las canchas están mejores. Se reniega de la cantidad de equipos que hay, pero ellos no saben que es una salida laboral para otras personas. Que haya más equipos en todas las categorías es más trabajo para el jugador de fútbol y no lo ven desde ese lado. Somos campeones del mundo, ganamos dos copas américa. Dicen 'son todos jugadores de Europa', pero salieron de acá. Disfrutemos de las cosas que logramos. Voy con la ilusión de que Almirante sea campeón este año, si el presidente necesita una mano lo voy a ayudar. No soy un crítico. Las críticas y el enfrentamiento rompen. Hay que dejar que trabaje el presidente de Almirante. Soy partidario de eso, hay que apoyar y tirar para adelante. 

 

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