ZZZimón, el nuevo disco de Simón Saieg, conocido por muchos como Simón Poxyran y actualmente al frente de su proyecto electrónico Doppel Gangs, es un álbum que nació lejos de Buenos Aires, en un momento de aislamiento y de exploración personal, y terminó convirtiéndose en un territorio donde conviven guitarras, voces, samples, sonidos digitales, oscuridad, humor, baile y una sensibilidad profundamente íntima.
El disco, producido prácticamente en soledad desde su computadora, representa un paso más profundo hacia la electrónica para un artista que nunca dejó de moverse entre mundos. Saieg fue una de las figuras centrales de Perras on the Beach, banda mendocina que irrumpió en la escena independiente argentina a mediados de la década de 2010 y que este año volvió a los escenarios para celebrar los diez años de Chupalapija. El regreso incluyó un show en C Art Media y nuevas fechas en Rosario y Córdoba.
Ahora, mientras Perras vuelve a ocupar un lugar inesperado en su presente, Saieg abre otra puerta con ZZZimón, un disco que puede funcionar como música para bailar, pero también como un archivo de su vida reciente. "Empecé hace dos años. Estaba justo en Bariloche actuando en una película y, como un día que no tenía nada que hacer, no tenía rodaje justo mi personaje, me quedé en la cabaña en la que dormía", recuerda. En ese momento, lejos de su casa y rodeado de personas que no conocía, encontró el contexto para empezar a experimentar con otro lenguaje.
"A mí me cuesta mucho estar solo", admite. "Ahí estaba solo, lejos, muy lejos de mi casa, en un lugar que no conocía, con un montón de gente que no conocía, como con energía nueva, y ahí fue como que se abrió esa conexión con encararlo más digitalmente".
El primer impulso fue casi intuitivo. "Uno de los primeros temas que hice ni siquiera tenía guitarra", cuenta. La electrónica, de todos modos, no era una desconocida para él, ya había aparecido en trabajos anteriores, pero en este disco decidió avanzar sin medir demasiado hasta dónde podía llevarlo. "Siempre había querido animarme un poco más a ir al mundo más electrónico y siento que los últimos dos discos tienen bastante de eso. Pero acá como que pisé un poco más a fondo, sin miedo también a que se me vaya para otro lado".
Y justamente ahí aparece una de las características centrales de ZZZimón, no se trata de abandonar las canciones para abrazar la pista, sino de hacer convivir ambos universos. "Se encuentra un poco también el universo íntimo y acústico, esa cosa medio rústica y orgánica y natural, con algo muy artificial y digital y de samples", explica. "Siento que termina haciendo como un yin yang el disco, entre esas dos energías."
El recorrido del álbum no es lineal. Hay momentos densos, pasajes más bailables y canciones que parecen cambiar de piel en pocos minutos. Esa convivencia también aparece en las letras y en la manera en que Saieg procesa el contexto que lo rodea. "Es como reírse de la mierda en la que estamos", dice cuando habla de algunas de las canciones.
Para construir ese universo, Saieg se metió de lleno a investigar sonidos y referencias. "Daft Punk está siempre para mí", responde cuando se le pregunta por sus disparadores. Pero la lista es mucho más amplia: Skrillex, Björk, Arca y la electrónica experimental aparecen entre sus referencias. Sin embargo, aclara que ZZZimón no busca convertirse en un álbum puramente experimental. "Siento que igual termina siendo un disco bastante popero y cancionero", afirma.
Lali, una colaboración que nació en un rodaje
Uno de los momentos más inesperados del álbum es "FIFA", canción en la que participa Lali. La colaboración surgió de una coincidencia cinematográfica, ambos compartieron el rodaje de una película en Bariloche y Montevideo. "Ahí la conocí", cuenta Saieg. Al principio, reconoce, tenía cierta preocupación por encontrarse con una persona tan expuesta públicamente. Pero la experiencia fue otra. "Era una persona muy copada de verdad y con una calidad humana muy especial."
Cuando volvió de Uruguay y estaba trabajando en la cancióm, apareció la idea: "Primero pensé: 'Che, este tema estaría buenísimo que lo cante una piba', porque también el tema tiene algo mucho más sexy, básicamente". Entonces se la jugó. "Fue muy flashero porque ella me podía decir que no de una, nada más. Pero se re copó", cuenta.
La grabación mantuvo la lógica casera del resto del álbum. "Grabé todas las cosas en el disco con el micrófono de la videollamada. Ella vino a mi casa y grabamos así". Para Saieg, esa situación terminó siendo parte del encanto: "Para mí fue re especial también eso, que ella se adapte a una secuencia muy bizarra y fuera de lo común".
El regreso de Perras on the Beach
Mientras ZZZimón abre una nueva etapa, 2026 también significó el regreso de una parte fundamental de su historia: Perras on the Beach. La banda mendocina volvió a los escenarios para celebrar los diez años de Chupalapija, un disco que con el tiempo adquirió estatus de culto dentro de la escena alternativa argentina. El regreso, que inicialmente se planteó alrededor de una fecha especial en Buenos Aires, se extendió luego a Rosario y Córdoba.
Para Saieg, el reencuentro tuvo un efecto que no esperaba. "Fue muy conmovedor, también inspirador", cuenta. Y encuentra una explicación sencilla para la mística que rodeó el regreso: "Fue el tiempo. Sin dudas". Su lectura sobre la historia de la banda es tan irreverente como su música: "Siento que todas esas decisiones súper bizarras de la logística de la banda, de cómo se dio todo, hicieron que hoy tenga una mística que parece que está guionada o que hay una persona genio detrás y en realidad fue todo pura espontaneidad."
El regreso de Perras también le dio una seguridad particular para seguir explorando otros caminos. "Me ayudó a ordenarme. Como: bueno, esta versión mía tiene un rediseño acá y le puedo dar mucha más calidad a esta nueva también", explica.
El universo de ZZZimón también encontró una extensión fuera del disco con "La montaña", un ciclo que combina DJ sets, electrónica y distintas geografías. La propuesta pasó por Mendoza, Córdoba y Buenos Aires durante agosto y septiembre, con artistas de cada lugar. El proyecto toma una imagen que atraviesa de manera recurrente el álbum. La idea conecta dos mundos, la ciudad y la naturaleza.
"Un poco es lo que a mí me despertó la electrónica. No fue solo la ciudad. Buenos Aires es una locura, la agenda cultural que hay en la noche, pero también la naturaleza a mí se me hace como una conexión entre esos dos mundos", confiesa. Por ahora, Saieg prefiere no apresurarse con una presentación formal del álbum. "No tengo fecha puntualmente como de presentación ni nada de eso", reconoce, pero ya imagina cómo podría ser: "Me gustaría cerrar el año volviendo a repetir las tres fiestas", cuenta sobre la montaña. También tiene prevista una presentación en Rave 3000, una fecha que considera especialmente importante para acercarse al universo electrónico que busca explorar.
Pero antes de todo eso, quiere hacer algo más sencillo: dejar que el disco exista. "Quiero ver qué pasa, sobre todo con la gente. Dejar que lo escuchen", concluye. Porque, después de dos años de búsqueda, ZZZimón ya no le pertenece del todo. "Siento que este disco tiene para tirar un buen rato."
