Con las entradas agotadas y un estadio colmado Morat, el grupo integrado por Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil, Simón Vargas y Martín Vargas volvió a encontrarse con un público que conoce sus canciones casi de memoria. La gira Ya Es Mañana había pasado previamente por las funciones del 22, 24, 25 y 26 de septiembre y todavía queda una última noche por delante, la del 30. En total, más de 100.000 personas fueron convocadas por el paso de Morat por Buenos Aires.
Antes de que aparecieran los colombianos, el encargado de preparar el terreno fue El Zar. La banda argentina abrió la noche y funcionó como una primera dosis de canciones, guitarras y clima pop-rock antes del desembarco de Morat.
Morat y un romance con la Argentina
La estética de Ya Es Mañana tiene a la luz como uno de sus grandes protagonistas. Las pantallas, los efectos visuales y una puesta diseñada especialmente para una arena cerrada permitieron que cada canción tuviera su propio clima. De hecho, Juan Pablo Isaza había explicado meses antes que el formato de arena les permitía jugar con recursos visuales que no podían explotar de la misma manera durante su anterior gira de estadios.
El comienzo fue directo, con “Llamada perdida”, seguido por “Amor con hielo”, “Me toca a mí” y “Eclipse solar”. El repertorio de esta etapa logró algo difícil: hacer convivir las canciones del flamante Ya Es Mañana con aquellos temas que construyeron la relación entre Morat y su público argentino. En las fechas anteriores de Buenos Aires también aparecieron “Tu cárcel”, “Cuando nadie ve”, “Ya es mañana”, “Primeras veces”, “No se va” y “Antes de los 30”.
Las pulseras luminosas entregadas al ingresar al estadio fueron uno de los recursos centrales del espectáculo. Desde las tribunas y el campo, miles de luces cambiaban de color al mismo tiempo y transformaban al Movistar Arena en una extensión del escenario.
En el tramo central del espectáculo también hubo espacio para correrse del escenario principal y acercarse a la gente. Al igual que en las funciones anteriores, los integrantes utilizaron un segundo escenario para interpretar canciones en un formato más íntimo. Allí aparecieron momentos como “Mi suerte”, “MTV”, “Dos mil algo” y “Al aire”, antes de regresar a la estructura principal.
El repertorio también mostró el recorrido de la banda. “Tu cárcel”, la canción popularizada originalmente por Los Bukis, fue incorporada por Morat a esta nueva etapa; “Cómo te atreves” volvió a funcionar como uno de los grandes puntos de ebullición de la noche y “Vuelvo a ti” quedó entre los momentos más emotivos de la parte final. En las fechas anteriores también aparecieron “Faltas tú”, “Besos en guerra”, “A dónde vamos” y “506”.
Morat llegó a Buenos Aires después de una etapa especialmente importante para la banda. Ya Es Mañana, su quinto álbum de estudio, abrió una nueva etapa después de la gira Antes de que amanezca, que había llevado al grupo por estadios de distintos países. El nuevo tour volvió a elegir las arenas, con una producción más enfocada en las luces, las pantallas y la cercanía con el público.
La relación con Argentina, además, viene de mucho antes de estos seis Movistar Arena. La banda pasó por salas como La Trastienda y luego por escenarios cada vez más grandes, entre ellos el Teatro Ópera, el Gran Rex, el Luna Park y finalmente Vélez, durante su anterior recorrido por estadios.
Por eso, el quinto show porteño tuvo algo de celebración de ese recorrido. Una banda que alguna vez llegó a Buenos Aires para tocar ante públicos mucho más pequeños ahora tenía enfrente un Movistar Arena completamente lleno y una multitud capaz de cantar sus canciones de principio a fin.
La noche avanzó entre guitarras, luces, pantallas y coros multitudinarios hasta llegar a una de las zonas más reconocibles del repertorio: “Cómo te atreves”, “Faltas tú” y “Vuelvo a ti”. Después llegaron “A dónde vamos” y “506”, canciones que en las fechas anteriores funcionaron como cierre del espectáculo.
Cuando finalmente se apagaron las últimas luces, todavía quedaba la sensación de que el recital no terminaba del todo. Afuera del estadio, la gente seguía cantando, comentando canciones, repasando momentos y buscando capturar en el celular aquello que acababa de pasar.
