Hay series que son ideales para cortar semana, es el caso de Las Maldiciones, una serie argentina de tan solo tres episodios. Disponible en el catálogo de Netflix, es protagonizada por Leonardo Sbaraglia junto a Alejandra Flechner y Gustavo Bassani. Además, se trata de una adaptación de la novela homónima de Claudia Piñeiro, por lo que es perfecta para los amantes de la literatura y el cine.
Las Maldiciones sigue a Fernando Rovira (Leonardo Sbaraglia), un ambicioso gobernador del norte argentino que intenta impedir que se apruebe una ley contraria a sus intereses. Sin embargo, la vida tendrá otros planes para él; a pocos días de la aprobación de la ley, su hija es secuestrada. A partir de esto, Fernando se verá acorralado y presionado a elegir entre su poder político y el amor por su propia sangre.
A lo largo de los tres episodios la serie mantiene en vilo a los espectadores. La trama es tan vertiginosa que provoca la necesidad de "devorarse" los capítulos en cuestión de horas. En este sentido, es ideal para cortar la semana y disfrutar luego de una extensa jornada laboral, sin la necesidad de esperar al fin de semana para relajarse.
De qué trata Las Maldiciones
La historia sigue a Fernando Rovira, un ambicioso gobernador provincial en pleno ascenso hacia la política nacional, cuya carrera alcanza un punto crítico mientras en el Congreso se negocia una ley clave sobre el negocio inmobiliario y la explotación del litio. El conflicto estalla cuando Zoe, la hija preadolescente de Rovira, es secuestrada.
La gran vuelta de tuerca es que el responsable no es un criminal común ni un rival visible, sino Román Sabaté (Gustavo Bassani), el hombre de máxima confianza y secretario privado del propio gobernador. Este hecho obliga a Rovira a enfrentarse a un dilema extremo entre sus desmedidas ambiciones de poder y el rescate de su hija.
A través de esta tensión, la serie indaga en la trastienda de la política territorial en el norte argentino, los intereses económicos oscuros y las complejas dinámicas familiares. Se revelan pactos del pasado y legados trágicos que arrastran las relaciones entre padres e hijos a lo largo de las generaciones, mostrando el alto costo personal que exige el ejercicio del poder.
