Vicky Martín Berrocal no siempre tuvo una relación cercana con el ejercicio. De hecho, durante años el deporte estuvo prácticamente ausente de su vida. Sin embargo, después de los 50 años, la diseñadora de moda española consiguió transformar sus hábitos y convertir el movimiento en una parte fundamental de su día a día. Según contó, el gran cambio llegó cuando las pesas entraron en escena.
"Introduje las pesas en mis entrenamientos y el músculo es vida. Me siento increíble. Lo recomiendo", relató en TELVA. Su transformación no ocurrió de un día para otro. Antes de incorporar una rutina centrada en la fuerza, comenzó con algo tan sencillo como caminar. Durante una primera etapa, apostó por salir a caminar cada mañana durante una hora y, poco a poco, fue sumando nuevas formas de ejercicio hasta conseguir una rutina mucho más completa.
"Todo esto que os cuento aquí no es para ronear de lo deportista que soy, porque no lo he sido nunca. Es solo para animaros y empujaros a hacerlo, porque, de verdad, te cambia la energía y las ganas de vivir", explicaba sobre este cambio de hábitos.
De caminar a entrenar fuerza a sus 50 años
Las caminatas fueron el punto de partida de una evolución que terminó llevando a Vicky hacia el entrenamiento funcional y, posteriormente, hacia las pesas. En sus primeras etapas también incorporó dos sesiones semanales de entrenamiento funcional dirigidas por su entrenadora Crys Dyaz. La diseñadora descubrió así que el ejercicio podía convertirse en una inversión en su bienestar y no en una obligación.
"La verdad es que no sé de dónde saco el tiempo, pero lo hago porque definitivamente es lo mejor que puedo hacer por mí", declaró a sus seguidores. Con el paso del tiempo, el trabajo de fuerza fue ganando protagonismo frente al cardio. Para Vicky, desarrollar músculo se convirtió en uno de los objetivos principales de su entrenamiento, especialmente después de los 50.
Así organiza Vicky Martín Berrocal sus entrenamientos
Su rutina actual está estructurada para trabajar diferentes grupos musculares a lo largo de la semana. "Lunes: tren superior. Martes y jueves: tren inferior, piernas y glúteos. Viernes: total body. Sábado: una hora caminando en la cinta con inclinación 12, velocidad 5", detalló acerca de cómo distribuye sus entrenamientos.
De esta forma, combina cuatro jornadas de fuerza con una sesión de caminata en cinta, mientras deja espacio para el descanso cuando lo necesita. Su objetivo no parece ser seguir una rutina perfecta a cualquier precio, sino mantener una cierta regularidad y adaptarse a las circunstancias. "El músculo es vida. Me siento increíble. Lo recomiendo", insistía la diseñadora al hablar de su experiencia con las pesas.
Su cambio no partió de una preparación física previa ni de una rutina deportiva consolidada, sino de pequeños hábitos que fue incorporando progresivamente. "Ayer descansé. Único día de la semana. Hoy volvemos a la rutina. Me he propuesto seis días, y ojalá sean seis... pero si son cinco, serán cinco. Tampoco voy a correr yo una maratón aunque ahora que llevo 12 días sin fumar... quién sabe. Pero lo que sí tengo claro es que no voy a dejar de moverme", contó.
Esa flexibilidad también forma parte de su manera de entender el entrenamiento. Cuando un día no pudo ejercitarse por la mañana, decidió trasladar la sesión a la tarde. "Hoy no he podido entrenar por la mañana y me ha tocado ir a las 5 de la tarde... No rindo igual, no me encanta entrenar a estas horas... pero mejor hacerlo que buscar una excusa. Y hoy la excusa era perfecta. Pero me obligué", concluye.
