En una tranquila calle de Palermo se resguarda un rincón donde la cocina argentina se entiende desde la autenticidad y el hogar. El Imperfecto es el proyecto de Emilia Saravia y Hernán “Tatú” Rizzi, una dupla que combinó sus historias para dar vida a una propuesta singular. Aquí, los sabores del norte argentino y el fuego son verdaderos protagonistas. Recetas de raíz familiar, ingredientes regionales y una variada selección de vinos de Salta y Jujuy dan forma a una carta donde la parrilla se expande mucho más allá de las carnes habituales, en tradición, textura e innovación.
Una casa cálida que transporta al norte argentino
Ubicado en Gascón 1417 (en Instagram @elimperfectook), el restaurante despliega un ambiente íntimo y acogedor. Es un espacio pequeño construido en gran medida por sus propios dueños, donde destacan el piso damero, paredes descascaradas, ladrillos a la vista y objetos recuperados.
La cocina, que se mantiene abierta, permite contemplar el trabajo constante alrededor del horno de barro, corazón visual del salón. Mientras que de noche las luces cálidas ofrecen una atmósfera íntima, durante el fin de semana el clima se transforma en una experiencia mucho más distendida y familiar.
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El origen del fuego: resiliencia, leña y memoria
La tradición de cocinar todo con leña y fuego en El Imperfecto tiene su origen en la resiliencia. El restaurante abrió sus puertas hace seis años, en plena pandemia, lo que obligó a sus creadores a cambiar de planes rápidamente y despachar comida desde una ventana. De esa contingencia nacieron su icónico locro y sus empanadas salteñas, recetas que moldearon la identidad del lugar. Hoy, cada 9 de julio, el locro vuelve a la carta como un emotivo homenaje a aquellos tiempos.
Las empanadas salteñas continúan siendo la insignia de la casa: preparadas con carne cortada a cuchillo (pulpa o tapa de asado), papa, grasa y condimentos traídos de Salta, se elaboran con el tradicional sancochado y se sirven fritas o al horno de barro. También ofrecen empanadas de queso fritas.
La parrilla alimentada con leña de quebracho y el horno de barro son las herramientas fundamentales con las que transforman desde hongos hasta achuras. Sobresalen platos como las tortillas al rescoldo con mollejas a la parrilla, lima, cebolla roja, verdeo y pickle de ananá; las gírgolas al horno de barro con chimichurri y papas; o la morcilla con huevo frito, chips de papines andinos y puré de manzana picante. Una cocina con identidad que honra sus raíces a través de las brasas.
