Durante se pensó que dejar que el cabello se seque de manera natural era siempre la mejor forma de proteger la fibra capilar, pero ahora se sabe que no es así. Mantener el pelo mojado durante demasiado tiempo también puede tener consecuencias, especialmente cuando se trata de melenas gruesas, porosas, decoloradas o dañadas.
El peluquero Juan Leal, director de educación de Pierino Cosmetics, explica en CLARA que "el problema no es el secador en sí, sino el exceso de calor o su uso incorrecto". Un secado controlado con secador puede ser más recomendable que dejar el cabello húmedo durante horas, ya que permite reducir el tiempo en el que la fibra permanece hinchada y vulnerable.
Por qué dejar el cabello mojado durante horas puede dañarlo
Cuando el pelo está mojado, su fibra se encuentra más hinchada, flexible y vulnerable a los roces, tirones y manipulaciones. Por eso, cuanto más tiempo permanece en ese estado, mayor es la exposición a posibles agresiones. Leal explica que este proceso puede provocar lo que se conoce como fatiga higral: "La fibra capilar se hincha por la absorción prolongada de agua y se contrae al secarse". Cuando este proceso se repite constantemente, puede terminar debilitando la estructura interna del cabello.
El efecto puede ser todavía más evidente en cabellos porosos, decolorados, rizados o previamente dañados, que absorben una mayor cantidad de agua y necesitan más tiempo para secarse. Con el tiempo, esto puede favorecer la aparición de fragilidad, rotura, puntas abiertas y encrespamiento.
El secado al aire no es necesariamente malo, especialmente si el pelo se seca relativamente rápido y no permanece húmedo durante horas. El problema aparece cuando la melena tarda mucho tiempo en perder toda la humedad. Por eso, una alternativa equilibrada puede ser dejar que el cabello se seque parcialmente al aire y terminar el proceso con secador a temperatura moderada. De esta manera se reduce tanto la exposición prolongada al agua como el uso excesivo de calor.
Cuándo puede ser mejor utilizar el secador
Esto no significa que haya que recurrir siempre al secador ni que el calor sea inocuo. La clave está en utilizarlo correctamente y evitar temperaturas excesivamente altas. Según el experto, un secado controlado, con protector térmico, temperatura moderada y cierta distancia, puede ser especialmente útil en melenas gruesas, abundantes, porosas o muy densas, que pueden permanecer húmedas durante varias horas. No se trata de aplicar calor intenso para secar el cabello lo más rápido posible, sino de reducir de forma controlada el tiempo que permanece mojado.
Cómo utilizar el secador sin dañar el cabello
Antes de encender el secador, es importante retirar buena parte del exceso de agua. Para ello, lo recomendable es utilizar una toalla de microfibra o algodón y presionar suavemente el cabello, evitando frotarlo, ya que el roce puede aumentar la fricción y favorecer la rotura. Después, se puede aplicar un protector térmico y seleccionar una temperatura media.
Otro detalle importante es la distancia. El peluquero recomienda mantener el secador aproximadamente a 15 o 20 centímetros del cabello y moverlo continuamente para evitar concentrar el calor sobre una misma zona. También conviene dirigir el aire desde la raíz hacia las puntas, siguiendo la dirección de la cutícula. Para terminar, se puede utilizar aire frío, que ayuda a conseguir un acabado más pulido y a controlar el encrespamiento.
