"Apocalipsis zombie": el pueblo ruso que renació gracias a la pandemia del COVID-19

Krasnaya Polyana (Prado Rojo) es un pueblo de apenas 5 mil habitantes. El éxodo de habitantes de Moscú por el coronavirus provocó un boom en este poblado de montaña. 

02 de junio, 2021 | 09.26

Los residentes de un pintoresco pueblo ruso vieron duplicar el precio de sus tierras a medida que los habitantes de Moscú y otras ciudades adquieren propiedades para refugiarse de la pandemia del COVID-19, aprovechando que pueden trabajar de forma remota. Los agentes inmobiliarios locales comparan la explosión de ventas como "un apocalipsis zombie". 

Krasnaya Polyana (Prado Rojo) es un hermoso pueblo de cinco calles en las montañas cerca del Mar Negro. Flanqueado por montañas, tiene agua de grifo de buena calidad, aire fresco y cielos azules, cosas que son difíciles de ver en Moscú. El pueblo tiene 5.000 habitantes, lo que es típico de Rusia. Lo atípico es que hay 20 cafés, restaurantes, un pub y un bar, además de Wi-Fi rápido.

Algunos de los restaurantes existían antes de la pandemia del coronavirus para atender a los esquiadores que van a los complejos turísticos cercanos construidos para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014. Pero los lugareños decidieron abrir todo el año una vez que superaron los temores de que los visitantes de Moscú les lleven el COVID-19. La demanda de segundas viviendas impulsó un auge inmobiliario.

Los precios de la tierra en Rusia se calculan en unidades de 100 metros cuadrados o sotki. El precio de un sotka en Krasnaya Polyana aumentó a 5 millones de rublos (68.000 dólares) desde 2 millones antes de la pandemia, dijo a Reuters Nikolai Rogachev, un agente de ventas local. Es probable que alcance los 7 millones para fines de 2021, dijo, debido a la fuerte demanda cuando las opciones de viajes al extranjero son limitadas.

"Lo llamamos el apocalipsis zombi", dijo otro agente de bienes raíces, refiriéndose a la demanda de los citadinos por cualquier tipo de propiedad en el pueblo y la calidad de sus habilidades sociales tras meses encerrados en sus pequeños apartamentos urbanos.

En octubre se abrió un espacio de coworking, principalmente para especialistas en TI y emprendimientos. Sus propietarios esperan que Krasnaya Polyana se convierta en un Silicon Valley ruso independientemente de cómo se desarrolle la pandemia.

 

 

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