Jueves 13 de Agosto del 2026 Jue 13 Ago
Cotizaciones
Dólar Oficial $1515
Dólar Tarjeta $1969.5
Dólar Blue $1540
Dólar CCL $1581.9
Euro $1688.03
Riesgo País 408
EN VIVO

Ni desinterés ni falta de amor: la verdadera razón psicológica por la que a algunas personas no les gusta besarse

No disfrutar los besos no significa falta de afecto. La psicología explica que puede deberse a una mayor sensibilidad al tacto y al sistema nervioso.

13 de agosto, 2026 | 16.59
Persona demostrando afecto.

El contacto físico es uno de los lenguajes más antiguos que tenemos para comunicarnos. Un abrazo, un beso o simplemente un roce pueden transmitir cariño, consuelo o alegría sin necesidad de decir una palabra. Sin embargo, no todos experimentan estos gestos de la misma manera, y eso tiene una explicación que va más allá del simple desinterés.

Especialistas en psicología revelaron que quienes no disfrutan de los besos no siempre es porque no sientan afecto, sino que pueden tener una mayor sensibilidad al tacto. Esta característica está relacionada con la forma en que el sistema nervioso responde a los estímulos físicos, haciendo que las caricias o la cercanía resulten demasiado intensas o invasivas para algunas personas.

 

El cerebro procesa la información sensorial de manera diferente en cada individuo. Mientras que para algunos un contacto físico puede ser relajante, para otros puede resultar molesto o abrumador. Esta diversidad sensorial abarca no solo el tacto, sino también la vista y la audición, y se refleja en distintas preferencias y tolerancias al contacto.

Por ejemplo, así como hay quienes disfrutan de la música a todo volumen y otros prefieren el silencio, también existen variaciones en la necesidad y el disfrute del contacto físico. En este sentido, confundir la distancia con frialdad o falta de interés suele generar malentendidos y culpas innecesarias en las relaciones.

Por qué la distancia física genera culpas innecesarias

Cuando en una pareja o grupo social se impone una única forma de demostrar afecto, como exigir abrazos o besos constantes, pueden surgir tensiones. Quienes tienen mayor sensibilidad al tacto pueden sentirse incómodos o culpables, y el desafío pasa por hallar maneras de mostrar cariño que respeten los límites sensoriales de cada uno.

Los expertos recomiendan mantener una comunicación abierta y establecer acuerdos claros sobre qué gestos resultan molestos, propuestas de alternativas y señales de consentimiento. Además, sugieren consultar a profesionales si esta sensibilidad afecta la vida diaria, ya que la educación emocional y la paciencia son fundamentales para sostener vínculos saludables sin forzar al cuerpo.

En España, se ha registrado un aumento en el reconocimiento de esta sensibilidad, especialmente entre jóvenes, según datos de consultas clínicas y estudios recientes. Este avance contribuye a que el tema pierda estigma y se incorpore en debates sobre diversidad afectiva y formas no convencionales de expresar cariño.

Aprender a querer sin forzar el cuerpo

Es un error medir el amor con una sola vara. El afecto puede manifestarse de múltiples maneras, y aceptar que algunas personas evitan besos o abrazos por razones sensoriales ayuda a construir relaciones más respetuosas y sinceras. Es por esta razón que la información, el diálogo y el respeto mutuo son las mejores herramientas para valorar el vínculo más allá del contacto físico.

Las más vistas