Diseñar una ola con la misma precisión con la que se programa un movimiento robótico: eso es lo que logró una empresa argentina después de más de diez años de trabajo. La Ola Group obtuvo la patente de su tecnología para generar olas artificiales, y ya empezó a protegerla en 14 países.
La compañía, especializada en generación de olas para el surf, consiguió la patente de su sistema AR-80124, desarrollado íntegramente en la Argentina. La tecnología combina simulación computacional, electrónica de control y aire comprimido para diseñar olas de forma programable, a través de válvulas que se controlan con curvas de movimiento precisas.
Olas que se pueden repetir con exactitud
"No fabricamos olas, las diseñamos", resume la propia empresa el diferencial de su desarrollo. Una vez definida una ola, sus parámetros quedan guardados y se pueden reproducir después con precisión de milisegundos. Esa capacidad de repetibilidad permite generar experiencias consistentes, adaptadas a distintos niveles de práctica, desde principiantes hasta surfistas experimentados. El sistema suma además un modelo de gestión energética que ajusta el consumo según la demanda de cada ola específica.
Diez años resolviendo algo más que una sola ola
El desafío técnico no se limitó a generar una ola: hubo que integrar variables como la capacidad de producción, la eficiencia energética y la optimización de los costos de mantenimiento para convertir la innovación en una solución operativa completa. La patente fue concedida en la Argentina y ya se presentó para protección internacional en Arabia Saudita, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Marruecos, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y la Unión Europea, en un proceso llevado adelante junto a Moeller IP.
La primera empresa latinoamericana en lograrlo
Según Sacha Wicher, CEO y fundador de La Ola Group, este hito les permite proyectar su trabajo hacia nuevos mercados internacionales. La compañía ya se posiciona como la primera de América Latina en patentar una tecnología de olas artificiales, y avanza en la construcción de su primera instalación en Luján, con el objetivo declarado de que ya no haga falta vivir frente al mar para surfear todos los días.
