Starlink suele mantener la conexión durante la lluvia, pero la velocidad cae cuando el agua en la atmósfera absorbe y dispersa la señal, y la niebla densa produce un efecto parecido. Quien contrata internet satelital espera estabilidad todo el año, y el clima es el principal factor que la altera. Entender el porqué del fenómeno ayuda a distinguir una caída normal de un problema de instalación.
Por qué la lluvia afecta la señal
El efecto se conoce como rain fade: las gotas absorben y dispersan las microondas que viajan entre la antena y el satélite. Starlink opera en las bandas Ku (12-18 GHz) y Ka (26,5-40 GHz), donde la longitud de onda es parecida al tamaño de una gota, algo que favorece la dispersión.
Con lluvia ligera, el efecto es mínimo y casi imperceptible. La degradación se vuelve notoria con lluvia moderada a fuerte, y en tormentas torrenciales pueden aparecer caídas severas e interrupciones breves. Hay mediciones sobre lluvia intensa que hablan de pérdidas aproximadas de 38% en bajada y 52% en subida: conviene tomarlas como referencia y no como regla.
Niebla, nieve y nubes
La niebla común casi no incide, igual que las nubes habituales. Distinta es la niebla densa, que sí contiene agua líquida suficiente para absorber y dispersar parte de la señal.
La nieve húmeda se comporta como la lluvia, con menor intensidad, pero el problema mayor es la acumulación sobre la antena, que bloquea la recepción. Los terminales incluyen un calefactor integrado para derretirla, y el granizo puede provocar cortes momentáneos.
Qué hace Starlink y qué podés hacer vos
Los satélites orbitan a unos 550 km de altura, frente a los 35.786 km de los geoestacionarios, y la constelación cambia de satélite cada pocos minutos. A eso se suman el control de potencia del enlace ascendente y la codificación de tasa variable, que se ajustan solos durante una tormenta.
Del lado del usuario, lo más efectivo es instalar la antena en un lugar despejado, con vista clara del cielo, y medir la velocidad para descartar fallas de instalación antes de culpar al clima. SpaceX desarrolla satélites V3 con más potencia de señal que apuntan a mejorar este comportamiento, aunque por ahora es un plan y no un resultado comprobado.
