Alrededor de 20 millones de adolescentes de entre 12 y 17 años sufrieron en un solo año alguna forma de explotación o abuso sexual facilitado por la tecnología, según una investigación de UNICEF realizada en 21 países. El organismo advierte que las redes sociales y los videojuegos online pueden convertirse en espacios utilizados para contactar y vulnerar a menores. Cerca del 60% de los casos ocurrió en redes sociales.
Los datos surgen del informe A través de los ojos de la infancia: cómo las tecnologías digitales facilitan el abuso sexual infantil, elaborado a partir de encuestas representativas realizadas a más de 21.000 usuarios de internet de entre 12 y 17 años entre 2020 y 2025. La investigación también incluyó entrevistas en profundidad con 100 jóvenes que sufrieron abusos durante su infancia.
Redes sociales y videojuegos, bajo la lupa
El relevamiento muestra la magnitud del problema. Más de 15 millones de menores estuvieron expuestos a contenidos sexuales no deseados, mientras que unos 9 millones recibieron solicitudes para mantener conversaciones inapropiadas o compartir imágenes íntimas contra su voluntad. Además, alrededor de 4 millones sufrieron la difusión de contenido explícito propio sin consentimiento.
Según UNICEF, seis de cada diez abusos se originaron en plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y WhatsApp. En tanto, el 14% se produjo a través de videojuegos online. En algunos países la incidencia fue todavía mayor: en Colombia, más de la mitad de los incidentes estuvieron relacionados con servicios de interacción social, mientras que en Montenegro superó el 80%.
El informe también cuestiona la idea de que la mayoría de los agresores sean desconocidos. En el 57% de los casos, el abuso involucró a una persona que el adolescente ya conocía, como un familiar, amigo, pareja o compañero de escuela. En el 38% de los incidentes, en cambio, el primer contacto con el agresor ocurrió mediante una plataforma online, principalmente a través de cuentas falsas o funciones de mensajería privada.
UNICEF pide plataformas más seguras
La organización sostiene que el problema también está relacionado con la forma en que fueron diseñadas determinadas herramientas digitales. Por eso, reclama que las plataformas incorporen medidas de seguridad desde su desarrollo, con mayor protección de la privacidad de los menores, restricciones a contactos no solicitados de adultos y mejores sistemas para detectar y denunciar abusos.
UNICEF también pide reforzar las regulaciones y la responsabilidad de las empresas tecnológicas, incluso frente al uso abusivo de funciones impulsadas por inteligencia artificial. Además, considera necesario mejorar los mecanismos de denuncia para evitar que toda la responsabilidad de proteger a los menores recaiga sobre ellos o sus familias.
La investigación advierte, finalmente, sobre las consecuencias emocionales de estas experiencias. Los adolescentes afectados presentaron una probabilidad cuatro veces mayor de manifestar pensamientos o conductas suicidas y autolesiones, además de niveles de ansiedad más elevados.
