Los balances de La Anónima, la empresa de los Braun, familiares de funcionarios macristas como Marcos Peña Braun, son el mejor manual para explicar y explicitar la crisis económica generada por el presidente Mauricio Macri. La Anónima anunció que durante el primer trimestre de su actual año contable (2018-2019) -que cerró en septiembre- tuvo una pérdida de 102 millones de pesos.

Sin embargo, ese número por sí sólo no dice nada. Sus números de ventas netas dan cuenta de la constante remarcación de precios por parte de este conglomerado que posee presencia hegemónica en toda la Patagonia. Su contabilidad también habla de los efectos de la devaluación, ya que la compañía cuenta con varios préstamos en moneda extranjera. El famoso eslogan empresarial de “el problema son los costos laborales”, no forma parte de la explicación de los magros números de la compañía.

Quien mejor explica los resultados de La Anónima, que en la región se ganó el mote de Ladrónima, es su presidente, Federico Braun. “En concordancia con lo mencionado en la Memoria del ejercicio finalizado el 30 de junio de 2018, y atravesando aún un contexto de consumo moderado y altas tasas de interés, la Sociedad continuará apuntando a disminuir el endeudamiento financiero, como así también a ser muy prudentes en lo relativo a los gastos operativos, cuidando al máximo la rentabilidad de la compañía”, sostuvo Braun en el texto distribuido a los accionistas de la empresa.

Incluso las propias palabras de Braun merecen algún tipo de aclaración. Cuando él habla de un consumo moderado, en realidad habría que hablar de una caída del consumo. En el apartado “Datos estadísticos consolidados”, puede notarse la merma en la cantidad de operaciones en los supermercados, desde 2016 en adelante. Entre 2014 y 2015 -tomando en cuenta los balances trimestrales cerrados en septiembre- hubo un incremento de las operaciones del 7 por ciento, luego comenzó a caer sistemáticamente, tal como puede apreciarse en el siguiente cuadro:

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El balance de los Braun dice otra cosa, como por ejemplo, que a pesar de haber registrado una pérdida trimestral, sus ventas netas saltaron de los 8.400 millones de pesos registrados en septiembre de 2017 a los 11.278 millones de pesos un año después. Esto representa un incremento del 34,23 por ciento. Entonces, si el consumo fue “moderado” según Federico Braun -aunque en realidad tuvo una caída- pero sus ventas crecieron significativamente, ¿a qué se debe el resultado? La respuesta está en la remarcación de precios. Con este incremento en sus ventas netas, la empresa de los Braun contribuyó a solidificar la inflación en la Patagonia.

En el ítem “Remuneraciones, Contribuciones Sociales y Honorarios”, la empresa destinó 1.865 millones pesos, es decir el 16,54 por ciento de los ingresos netos. En comparación con septiembre del año pasado, las remuneraciones crecieron un 21,07 por ciento. Es decir, la remarcación de precios le ganó a la recomposición salarial de sus trabajadores. Los perjudicados fueron los trabajadores y trabajadoras que acuden a dichos locales, que en algunas localidades de la Patagonia se convirtieron en la única opción para la adquisición de alimentos y otros productos.

En cuanto a los gastos de funcionamiento, la empresa explicó lo siguiente: “El incremento se debe fundamentalmente a la suba de tarifas de energía eléctrica y gas, principalmente por aumento del tipo de cambio y disminución de los subsidios, transporte de caudales, servicios de limpieza y seguridad, como consecuencia del traslado de los incrementos salariales que debieron otorgar los prestadores de estos servicios a sus empleados en virtud de los respectivos convenios colectivos de trabajo”.

Devaluación, inflación, tarifazos y caída del consumo. Este es el modelo, o mejor dicho, las consecuencias del modelo económico aplicado por el macrismo explicado de manera quirúrgica por La Anónima a través de sus balances contables.