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Los veterinarios coinciden: qué define realmente el comportamiento de un pitbull

La opinión del veterinario José Luis Puchol sobre los pitbull, cuestiona los prejuicios que pesan sobre la raza y explica qué factores influyen realmente en su comportamiento.

09 de septiembre, 2026 | 12.37
Por qué dicen que los pitbull son agresivos.

Durante años, los pitbull quedaron asociados a una imagen de perros agresivos y difíciles de manejar. Su contextura física, su potencia y los casos de ataques que suelen ocupar espacio en los medios contribuyeron a construir una reputación que, para muchos especialistas, no alcanza para explicar cómo se comporta cada animal.

El veterinario José Luis Puchol, de 72 años y fundador del Hospital Veterinario Puchol, se refirió recientemente a esta raza y cuestionó los prejuicios que existen alrededor de ella. En una entrevista en el pódcast Rompiendo el molde, aseguró: “A mí me gusta bastante el pitbull” y sostuvo que la fama que arrastra es “horrorosa”, pese a que, según su experiencia, pueden ser perros “bastante afectuosos”.

Su mirada coincide con una idea que aparece con frecuencia en el ámbito de la medicina veterinaria y el comportamiento animal, no es correcto determinar cómo será un perro únicamente por su raza. La genética puede influir en determinadas tendencias, pero también intervienen las experiencias tempranas, la socialización, el ambiente, el aprendizaje y la forma en que es criado.

¿Los pitbull son agresivos por naturaleza?

La respuesta de los especialistas no es tan sencilla como afirmar que sí o que no. Un estudio publicado en BMC Genomics que analizó información genética y conductual encontró que los perros de tipo pitbull de la muestra no eran, como grupo, más agresivos ni tenían mayor probabilidad de presentar un diagnóstico de comportamiento que otros perros.

A su vez, la American Veterinary Medical Association sostiene que es inapropiado predecir la tendencia de un perro a desarrollar conductas agresivas basándose exclusivamente en su raza. La organización también advierte que la categoría “pitbull” puede incluir distintos tipos de perros y que incluso la identificación visual de una raza puede ser poco precisa.

Durante años, los pitbull quedaron asociados a una imagen de perros agresivos y difíciles de manejar.

Esto no significa que cualquier perro sea igual ni que los riesgos deban ignorarse. Los pitbull y otros perros de gran potencia física pueden provocar lesiones más graves en caso de una mordida. Por eso, el tamaño, la fuerza y la capacidad física del animal son factores que los dueños deben tener en cuenta al momento de educarlo y manejarlo.

La importancia de la crianza y la socialización

Uno de los puntos que más destacan los especialistas es la influencia del entorno. La socialización desde una edad temprana, el contacto adecuado con personas y otros animales, el entrenamiento y una convivencia responsable pueden tener un papel fundamental en el comportamiento de un perro.

La ASPCA señala que las experiencias tempranas y las condiciones en las que vive un animal influyen en el desarrollo de su conducta. También destaca que los perros que tienen interacciones sociales positivas desde cachorros presentan menos probabilidades de desarrollar determinadas conductas agresivas.

En la misma línea, investigaciones sobre comportamiento canino remarcan que las diferencias de personalidad entre perros no pueden explicarse únicamente por la raza. Un estudio publicado en Science, por ejemplo, encontró que la raza explicaba una proporción relativamente pequeña de las diferencias de comportamiento observadas entre los animales analizados.

La fama del pitbull también está relacionada con su historia y con su apariencia. Su cuerpo musculoso, su cabeza ancha y su fuerza pueden generar temor en algunas personas antes incluso de conocer al animal.

Sin embargo, para los especialistas, confundir potencia física con agresividad es un error. Un perro fuerte requiere una tenencia igualmente responsable, educación, socialización, supervisión y un manejo adecuado en los espacios públicos.

De hecho, una encuesta realizada entre veterinarios de pequeños animales encontró que la mayoría de los profesionales consultados no consideraba que prohibir determinadas razas fuera una medida suficiente para mejorar la seguridad. En cambio, respaldaban estrategias como la educación sobre comportamiento animal y normas de manejo responsable.

Así, la mirada de Puchol sobre los pitbull pone nuevamente en discusión una etiqueta que acompaña a estos perros desde hace décadas. Más que hablar de una raza “buena” o “mala”, los especialistas plantean observar al individuo, su historia, su entorno y la responsabilidad de quien está a cargo.

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