La tragedia que ocurrió hace unos días en la frontera entre Nepal y China puso en foco el riesgo que existe en la Patagonia argentina. El desprendimiento de una masa de hielo y roca en la región del Himalaya provocó un violento alud u dejó cientos de muertos y miles desaparecidos.
El violento fenómeno natural provocó inundaciones repentinas y aludes que arrasaron con viviendas, rutas y mercados en cuestión de horas. El episodio es una advertencia para la provincia de Santa Cruz, donde investigadores del Conicet estudian desde hace años un fenómeno geológico que podría afectar a la población.
En las inmediaciones de El Chaltén, la principal preocupación está puesta en el Lago Torre, a unos nueve kilómetros de la localidad. Allí, el retroceso del Glaciar Torre dejó expuesta una de las laderas del Cerro Solo, donde hoy se encuentra un deslizamiento activo.
Si una parte importante de esa ladera se desprendiera de manera repentina y cayera al Lago Torre, el ingreso brusco de millones de metros cúbicos de roca y sedimentos podría provocar una gran ola. Este fenómeno podría superar la morena, una barrera natural formada por rocas y sedimentos, y desencadenar una inundación por desbordamiento de lago glacial. El agua agua bajaría por el río Fitz Roy, que nace en el Lago Torre, y podría alcanzar sectores de El Chaltén.
La situación en el Cerro Solo
La investigadora del Conicet y geóloga Daniela Schmidt centró su investigación en la ladera norte del Cerro Solo, donde a partir de 1998 se detectó un deslizamiento activo. Los archivos muestran una transformación del paisaje que permite observar el cambio de las laderas.
“A partir de 2002, ese deslizamiento comenzó a moverse con mayor velocidad y provoca un riesgo mayor”, explicó Schmidt a Clarín. A su vez, advirtió que existe la posibilidad de que la ladera colapse total o parcialmente, por lo que el material podría ingresar de manera súbita al Lago Torre.
El volumen estimado del deslizamiento se ubica entre 8 y 13 millones de metros cúbicos de material. Si una masa de estas características ingresara al lago de manera abrupta, podría generar una ola capaz de superar la morena, que funciona como barrera natural.
“Al ingresar así, generaría una ola, como un tsunami, que podría desbordar el dique natural que contiene al lago, que los geólogos llamamos morena”, señaló la geóloga. Además, un eventual desborde afectaría al río Fitz Roy. En los últimos 50 años, el Glaciar Torre perdió entre 900 y 1000 metros de su frente y se adelgazó entre 60 y 70 metros.
“Cuando el hielo está en contacto directo con las laderas del valle suele actuar como un soporte basal. Todo el material de las laderas es contenido por el hielo del glaciar”, explicó la investigadora del Conicet.
Sin embargo, esto no significa que una exista una fecha prevista para un colapso. “No hay forma de predecir una fecha exacta para un deslizamiento de la ladera sobre el Lago Torre”, sostuvo.
El monitoreo
Uno de los principales problemas que señalaron los investigadores es que actualmente el monitoreo se realiza a través de imágenes satelitales y de forma diferida. Esto impide conocer en tiempo real qué sucede en la montaña o en el Lago Torre.
“Hoy el monitoreo es diferido mediante imágenes satelitales; estamos a ciegas porque no contamos con instrumentación que mida la montaña en tiempo real”, advirtió Schmidt.
Ante esta situación, especialistas del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales y el Conicet, trabajan en el diseño técnico de un Sistema de Alerta Temprana (SAT) para la cuenca del Lago Torre. Se trata una propuesta que contempla instalar sensores de nivel en el Lago Torre y es diferentes sectores del río Fitz Roy, además de cámaras de transmisión y estaciones meteorológicas.
