Luisa tiene 101 años y reveló la clave de su longevidad: la comida fresca. Oriunda de Sevilla, creció en el pueblo de Extremadura y le otorga su secreto a la alimentación que llevó toda su vida.
"Del campo a la mesa": el secreto de alimentación de Luisa a sus 101 años
En una entrevista para el programa Herrera en Cope, Luisa reveló que durante su infancia comía "todo el día" alimentos frescos, casi de un día para el otro, ya que los verduleros descargaban por la noche y la gente compraba al día siguiente. "Antes comíamos todo al día, venían por la noche las fruteras y descargaban en la plaza de abasto", resumió la española.
Además, los huevos y la carne también eran frescos. Y lo diferenció con la actualidad, donde los productos se suelen adquirir envasados y preparados en el supermercado. "Vaya a saber de cuándo", apuntó.
En la charla también mencionó los precios actuales y la dificultad para acceder a ciertos alimentos que son más saludables.
Una vida activa: otra de las claves
La comida no fue lo único que Luisa destacó. Contó que llevó una vida muy activa: le gustaba pasear por Sevilla y sentarse en la Plaza Nueva, iba seguido al cine y al teatro. También aseguró que viajó bastante, con paradas en Pamplona y Florencia, ciudad que dice preferir a Roma.
Sin embargo, apuntó que hoy sale menos porque una fractura que tuvo en la pelvis, tras una caída, y se ve limitada a salir a la calle. Más allá de una indicación médica, también le influye el miedo de volver a caerse.
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En diálogo con el medio español, una de las trabajadoras que cuida a Luisa señaló que la clave de la longevidad ya no es genética. "El envejecimiento siempre se asocia a la genética, pero hoy en día se ha demostrado que no va asociada a la genética", apuntó.
La especialista sostuvo que además también afectan factores como el sueño, la actividad física y las dietas que llevan las personas a lo largo de su vida y que finalmente impactan en la vejez.
