Hay imágenes que engañan, pero la fotografía pocas veces miente. La mirada austera de Arthur Schopenhauer refleja la profundidad de una de las mentes más brillantes del siglo XIX. Máximo exponente del pesimismo filosófico y referente ineludible del pensamiento occidental, el autor prusiano rechazó de plano el idealismo de su época para definir la existencia humana como una contienda incesante entre el deseo, la frustración y el tedio.
En ese marco teórico, el filósofo elevó el valor del sosiego interior por encima de los estímulos cotidianos. "El hombre vulgar busca distracción; el hombre inteligente busca tranquilidad", dejó asentado en Parerga y paralipómena, texto publicado en 1851 que se convirtió en su última gran obra y en su primer éxito editorial masivo. Concebido como una recopilación de escritos secundarios y reflexiones dispersas pero articuladas, el libro sintetiza su visión sobre la condición humana.
La célebre máxima constituye una síntesis ética y antropológica sobre la voluntad, el padecimiento y la lucidez mental. Para la arquitectura conceptual de Schopenhauer, el universo está gobernado por la Voluntad, entendida como un "impulso ciego, irracional e insaciable" que en las personas se manifiesta mediante el anhelo perpetuo. De allí su máxima de que la existencia péndula de forma inevitable entre la carencia y el vacío: cuando un deseo no se satisface, aparece el dolor, mientras que al alcanzarlo surge de inmediato el hastío.
Bajo este análisis, la categoría de "hombre vulgar" no remite a una persona sin educación o de modales rudos, sino al individuo dominado por el dictado de sus impulsos. Al resultarle intolerable la soledad y el silencio, requiere entretenimiento constante para amortiguar el vacío que le genera la falta de estímulos externos. Para el pensador, la búsqueda deliberada de entretenimiento representa una sumisión al deseo ciego, una huida de la introspección y la incapacidad de tolerar la propia compañía.
Por el contrario, la persona dotada de un intelecto superior posee una facultad de abstracción y reflexión que le permite tomar distancia de la vorágine cotidiana. La lucidez habilita la capacidad de contemplación y convierte al aislamiento en una fortaleza. "Uno puede ser él mismo solo mientras está solo". Esta premisa explica por qué la posteridad consagró a Schopenhauer como el gran teórico del pesimismo: lejos de representar una carencia o un castigo, el retiro personal constituía para él un privilegio reservado a la inteligencia.
Quién fue Arthur Schopenhauer
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Nació el 22 de febrero de 1788 en Danzig (actual Gdansk, Polonia) en el seno de una adinerada familia de comerciantes y escritores.
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Estudió Medicina y Filosofía en las universidades de Gotinga y Berlín, doctorándose en la Universidad de Jena en 1813 con su tesis Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente.
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En 1819 publicó su trabajo fundamental, El mundo como voluntad y representación, donde articuló su sistema filosófico influenciado por el pensamiento kantiano y los textos sagrados de la India (Upanishads).
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Mantuvo una célebre disputa académica con Georg Wilhelm Friedrich Hegel en la Universidad de Berlín, programando sus clases a la misma hora que su rival, aunque con escasa asistencia de alumnos en aquel momento.
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Tras décadas de ostracismo editorial, alcanzó el reconocimiento público universal en la última etapa de su vida gracias al éxito de Parerga y paralipómena. Falleció en Fráncfort del Meno el 21 de septiembre de 1860.
