Deberán aplicarse la triple viral y la vacuna contra la polio todos los chicos de entre 13 meses y cuatro años

La campaña “de seguimiento” se extenderá hasta el 13 de noviembre; es independiente del esquema de rutina y no se necesita orden médica

27 de septiembre, 2022 | 00.05

La Argentina está libre del virus de la polio desde 1984, y mantuvo el status de ‘país libre de sarampión’, a pesar del brote importante que hubo desde principios de 2019 hasta el primer cuatrimestre de 2020. Desde entonces, no presenta casos endémicos de esta enfermedad, ni tampoco de rubéola congénita desde 2009. También se está haciendo control de las paperas. Sin embargo, el próximo sábado 1° de octubre el Ministerio de Salud de la Nación lanza una campaña para vacunar a  todos los chicos y chicas de entre 13 meses y cuatro años, 11 meses y 29 días contra estas enfermedades, independientemente de si tienen sus esquemas completos o no, todos deberán darse una dosis adicional. La iniciativa durará seis semanas (hasta el 13 de noviembre) y no se exigirá orden médica: bastará con concurrir a cualquier vacunatorio o acercarse a los lugares que dispongan especialmente las jurisdicciones, que incluso están contemplando salir de los centros de salud e ir casa por casa, cuando sea necesario.

“¿Por qué esta campaña? –se pregunta Juan Manuel Castelli, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación, durante un encuentro con la prensa. Y enseguida se responde–: En primer lugar existe riesgo de reintroducción, ya que los tres virus continúan circulando en otros países de la región y en el resto del mundo. Otra cosa muy importante es que el sistema de vigilancia tiene que estar muy, muy sensible para detectar posibles casos, notificarlos enseguida y realizar las acciones de bloqueo correspondientes. Además, permite que se actualicen los esquemas del calendario”.

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A pesar de que es una enfermedad inmunoprevenible, el sarampión está causando estragos en muchos países. Entre 2017 y 2019 hubo más de 40.000 casos en el continente americano, y brotes en Europa y el sudeste asiático. Zimbabue, en África, lleva reportadas 700 muertes de niños por esta virosis. Y dos de los 35 países de América (Brasil y Venezuela) perdieron su status de "libres de sarampión" porque tuvieron brotes que no pudieron controlar. Con respecto a la polio, hubo notificaciones en Malawi y Ucrania, y este mes la gobernadora del Estado de Nueva York declaró el estado de emergencia por un caso de parálisis flácida en un adulto no vacunado. Además, allí se detectó circulación del virus en aguas residuales.  

“De acuerdo con estimaciones estadísticas basadas en el número de nacidos vivos en los últimos cuatro años y la proyección de los registrados el año último, la población objetivo incluye a unos 2.382.000 niños –explica Castelli–. Nuestra meta es alcanzar una cobertura igual o superior al 95% para una dosis de vacuna triple viral (contra el sarampión, la rubéola y las paperas) y una dosis de vacuna inactivada (IPV) contra la polio. Esto debería ocurrir en todas las jurisdicciones en forma homogénea. Por ejemplo, si la Provincia de Buenos Aires tiene 135 municipios, trataremos de que cada uno de ellos alcance ese nivel, y no que algunos lleguen al 100% y otros queden en el 80%”.

La región de las Américas fue la primera en eliminar la polio, la rubéola y el sarampión, algo que no ocurrió ni siquiera en Europa. Esto puede hacerse porque el único reservorio es el ser humano, y contamos con vacunas seguras, eficaces y de larga duración. Sin embargo, si la cobertura de inmunización disminuye, ese privilegio puede perderse. En general, los adultos que viajan a países que tienen circulación de estos virus son los que los reintroducen al regresar, pero no se ven afectados porque fueron vacunados o expuestos ellos en la niñez. Los que están en riesgo son los chicos, entre los que se encuentra la mayor cantidad de “susceptibles”, ya sea porque no accedieron al sistema de salud o porque no respondieron adecuadamente, algo que puede suceder en alrededor del 10% de los casos.

Además, en la Argentina, al igual que en el resto del mundo, las coberturas de vacunación disminuyeron durante la pandemia. Para la primera dosis de sarampión se alcanzó el 90,6% en 2016, el 90,2% en 2017 y el 94,5% en 2018. En 2019 bajó a 86,2%, en 2020, a 77,3% y en 2021 (de acuerdo con datos preliminares) a 77,2%.

Para la segunda dosis, fue del 88% en 2016, 90% en 2017, 101% en 2018 (puede ocurrir cuando se hace campaña), 84% en 2019, 71,4% en 2020 y 78,2% en 2021.

El calendario nacional de vacunación indica la primera dosis de la vacuna contra el sarampión a todos los chicos de un año y la segunda, a los cinco. Y la de la polio deben recibirla a los dos, cuatro y seis meses, con un refuerzo a los cinco años. Así, aproximadamente cada cuatro años se acumula un número de “susceptibles” (entre los que no fueron vacunados y los que no tuvieron una respuesta inmunológica adecuada) que alcanza o supera a una “cohorte”; es decir, el número de chicos que nacen cada año. Es en ese momento cuando se considera que hay mayor riesgo de tener un brote y es prudente lanzar estas iniciativas.

“Las campañas de seguimiento son estrategias de vacunación intensiva en un lapso corto para administrar una dosis adicional de vacuna –explicó la ministra de Salud, Carla Vizzotti–. En la Argentina se hicieron en 2002, 2005, 2009, 2014 y 2018. Desde la última, se estima que se acumularon unos 713.000 niños susceptibles. Se trata de una dosis que deberán aplicarse los comprendidos entre 13 meses y cuatro años aunque tengan el esquema de vacunación completo; es decir, que si un chiquito se dio la antisarampionosa a los 12 meses, solo tiene que esperar cuatro semanas y ya puede darse las vacunas de la campaña. Lo mismo si tiene que completar su esquema. El objetivo es disminuir rápidamente los susceptibles”.

Las vacunas de esta campaña son gratuitas, obligatorias y no requieren orden médica. Como se hizo con Covid, el registro será nominal, o sea que deberá quedar asentado en el sistema Nomivac, donde podrá consultarse si se extravía el carnet de papel.

Después de administrar más de 105 millones de dosis contra el Covid, ésta es una fortaleza adquirida –dijo Vizzotti–. Lo que más nos preocupa y nos desafía es poder transmitir la importancia de la vacunación. La percepción de riesgo que había frente al SARS-CoV-2 hacía que todos fueran al vacunatorio. En este caso, tenemos que entender la importancia de darles a los chicos estas vacunas para evitar el riesgo de reintroducción”.

El operativo exigió una inversión de 2.800 millones de pesos, de los cuales alrededor de 1.690 millones fueron para las vacunas. A esto se suma el material descartable y de difusión. Después de prorratearlo, esto representa unos 1800 o 2.000 pesos por chico. Las dosis ya se distribuyeron y se transfirieron los fondos a las provincias para que puedan contratar recursos humanos, extender horarios de atención, salir “extramuros” y realizar búsqueda activa.

El lanzamiento es en Tecnópolis el próximo sábado.

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