En el verano se hacen habituales las zambullidas en piletas, en el río o en el mar debido a las altas temperaturas. Si bien ello sugiere un alivio inmediato al calor, la permanencia prolongada en el agua puede derivar en problemas de salud evitables. Uno de los más comunes es la otitis externa, muy frecuente en esta época del año.
Se trata de una inflamación, infecciosa o no, de la piel del conducto auditivo externo. Es una estructura de unos 2 centímetros y medio de longitud, que comienza en el agujero visible externamente de la oreja y finaliza en forma de fondo de saco en el tímpano. En verano, específicamente, predominan las causas infecciosas debido a la proliferación bacteriana.
“Esto se observa con mucha mayor frecuencia en quienes realizan actividades acuáticas que impliquen inmersión o en quienes se manipulan el conducto auditivo con cotonete u otros elementos sucios”, explicó el otorrinolaringólogo del Hospital de Clínicas, Santiago Monsalve.
Cómo prevenir la otitis, según especialistas
Para los especialistas, el agua de pileta insuficientemente o mal clorada implica un mayor riesgo para la salud auditiva que la del río o el mar ya que se trata de agua estancada, que favorece al crecimiento y reproducción de microorganismos.
“Hábitos frecuentes como el uso de hisopos pueden resultar contraproducentes, ya que irritan la piel del conducto auditivo y eliminan la protección natural. En presencia de tapones de cera, los hisopos suelen empujarlos hacia el interior, con el riesgo de que se adhieran al tímpano o incluso lo lesionen”, explicó Monsalve.
Si bien la otitis externa es una afección común durante el verano, hay medidas preventivas que se pueden adoptar para eludirla:
- Evitar el uso de hisopos. Pueden irritar la piel del conducto auditivo, eliminar la protección natural del oído y empujar la cera hacia el interior, lo que puede causar tapones, lesiones en el tímpano o incluso perforaciones.
- No limpiar el oído en exceso. La limpieza excesiva elimina la cera, que cumple una función protectora natural frente a las infecciones.
- Secar el oído después del agua. Con solo un secado superficial, se puede evitar que la humedad quede atrapada.
- Consultar antes de usar protectores de oído. Es recomendable hacerlo solo después de haber consultado con un médico otorrinolaringólogo.
- Respetar la protección natural del oído. La cera cumple un rol importante en la prevención de infecciones, por lo que no debe retirarse sin indicación médica.
- Los especialistas aconsejan a quienes se les suelen formar tapones de cera o tienen afecciones crónicas de la piel del oído que realicen una consulta médica antes de comenzar la temporada de pileta.
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Síntomas y tratamientos de la otitis
Detectar los síntomas de manera temprana es fundamental para evitar complicaciones de la otitis. Entre las manifestaciones más habituales se encuentran:
- Picazón.
- Enrojecimiento.
- Dolor al traccionar el lóbulo de la oreja.
- Disminución parcial de la audición.
- En estadios más avanzados, pueden presentarse secreciones.
Ante cualquier aparición de esta sintomatología es importante acudir a un profesional de la salud en general o a un otorrinolaringólogo en particular, para obtener un diagnóstico adecuado.
Respecto del tratamiento, suele consistir en gotas óticas antimicrobianas, según el origen de la infección. “En cuadros más severos, puede ser necesario recurrir a antibióticos por vía oral o a la administración de corticoides”, sintetizó Monsalve.
