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Los salarios científicos necesitarían 67% de aumento para estar como en noviembre de 2023

A pesar de los fallos judiciales, el descenso parece no tener piso. Y el futuro no será mejor: el Presupuesto proyecta para este año otra baja de la masa salarial total del sistema científico del 4,7% 

14 de septiembre, 2026 | 17.31

Un nuevo informe del grupo Economía, Política y Ciencia (EPC) del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) confirma lo que buena parte de la comunidad científica y universitaria viene sintiendo en carne propia desde hace casi tres años: los sueldos están en niveles paupérrimos. Además, son incomparables (por lo bajos) con lo que cobran no ya investigadores en países desarrollados, sino en otros de la región. En agosto, volvieron a caer. “Los aumentos que se otorgaron no mueven el amperímetro –dice Nicolás Lavagnino, coordinador de EPC–. A pesar de que hubo un aumento mínimo, queda todo en el nivel deprimido en el que estaba. Subir un 0,2% no sirve de mucho si antes bajaste un 40%”.

(FUENTE: EPC)

Ese porcentaje es precisamente lo que los sueldos del sistema científico perdieron desde noviembre de 2023, 40,3% de su poder adquisitivo. Es decir, que para volver al mismo nivel que en ese momento (en el que tampoco nadaban en la abundancia), investigadores, becarios y docentes de universidades nacionales deberían recibir un aumento del 67,7% sobre su sueldo actual.

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“Por paritarias, el salario cayó un 40,3% y llegó al 59,7% –coincide el físico Jorge Aliaga, miembro del Directorio del Conicet en representación de las universidades–. Para que ese 59,7% vuelva a ser 1 (el nivel de noviembre 2023 tomado como referencia), se requeriría un aumento del 67,7%.

Los docentes e investigadores de las universidades nacionales tuvieron en agosto una caída real del 1,6%, según el relevamiento que el Grupo EPC publica mensualmente y que se basa en el cargo testigo de un profesor adjunto con dedicación exclusiva y diez años de antigüedad. Se trata del segundo mes consecutivo de retroceso. Aunque en junio hubo un aumento (algo que no ocurría hacía 19 meses), ese respiro duró poco. Ahora los salarios universitarios volvieron al nivel que tenían en septiembre de 2024.

Un dato lo grafica tal vez mejor que ningún porcentaje: el informe mide cuántas canastas básicas totales del Indec puede cubrir el sueldo de ese cargo testigo. En noviembre de 2023 alcanzaba para 1,45 canastas. Hoy, apenas para 1,15. Un investigador universitario está en los hechos apenas por encima de la línea de pobreza.

(FUENTE: EPC)

Cuando se observa lo que sucede en otros países de la región, los argentinos quedan atrás por mucho. “Si bien siempre las comparaciones entre canastas en dólares son complicadas, porque las economías difieren en paridad de poder adquisitivo, en general los escalafones en Chile, Brasil y México van de los 1400 a 4500 dólares por mes –destaca Lavagnino–. Hoy en la Argentina el escalafón del Conicet arranca en 1200 dólares y el tope es 2300, aproximadamente, y la docencia en las universidades nacionales está más bajo aún. La pirámide aquí es más chata y quedó por debajo de economías similares o respecto de las cuales estaba en ventaja. Y si a eso le sumamos la falta de complementos para la investigación, como becas, subsidios para insumos, campañas, etcétera, el panorama es más que desalentador”.

Tanto el Conicet como el Sistema Nacional de Empleo Público (Sinep, que agrupa al personal de organismos estatales de ciencia y tecnología) tuvieron en agosto una mejora real del 0,2%, producto de un aumento nominal del 1,9% frente a una inflación del 1,7% medida por el Indec. Es una diferencia tan irrisoria que no se nota. Los investigadores de carrera (CIC) y el personal de apoyo (CPA) del Conicet, al igual que los becarios de posgrado son las categorías más golpeadas de todo el sistema científico, sin contar que hay cientos que “están en el aire” porque sus contratos se dieron de baja antes de que se dieran a conocer los resultados de la evaluación para ingresar al organismo.

El caso de los becarios merece una mención aparte: son, en general, jóvenes que están al comienzo de su carrera, sin otra fuente de ingresos, y para muchos de ellos el estipendio dejó de alcanzar hace rato. El cargo testigo de Conicet, que en noviembre de 2023 cubría 1,72 canastas básicas, hoy cubre apenas 1,09.

(FUENTE: EPC)

Parte de la explicación de estos números pasa por la macroeconomía. El IPC de agosto subió 1,7%, sosteniendo una inflación interanual del 33,5% y una acumulada en el año del 21,3%, más del doble de lo que había previsto originalmente el Presupuesto 2026 (10,1%). La proyección de inflación para diciembre bajó levemente, a 30%, pero sigue siendo una cifra alta de acuerdo con cualquier standard.

Comparando series largas, el informe muestra que los sueldos del sector científico corrieron sistemáticamente por detrás de los precios. Desde noviembre de 2023, mientras el IPC acumuló una suba del 336%, los salarios universitarios subieron 226,8%, los del Sinep 196,6% y los de Conicet apenas 160,1%.

Pero de acuerdo con este análisis lo que viene no es mejor. Según las previsiones del Presupuesto, la tendencia no se revertirá, por lo menos en el corto plazo. La masa salarial total del sistema científico y tecnológico viene cayendo año tras año —14,8% en 2024, 17,7% en 2025— y se proyecta otra baja del 4,7% para este año. En tres años, la pérdida acumulada llegaría al 33,1%, lo que el Grupo EPC traduce en una cifra concreta: 1,38 billones de pesos que dejaron de percibir los trabajadores del sistema desde 2023.

El grupo EPC detectó, además, una paradoja presupuestaria. Pese a que los sueldos caen, la ejecución del gasto en personal está por encima de lo previsto: 8 puntos porcentuales arriba de la línea teórica de ejecución hasta agosto. El motivo no es un aumento de sueldos, sino un fenómeno puntual: los retiros voluntarios en el INTA, que aceleraron el pago de liquidaciones finales. En Conicet, el desvío llega a casi 11 puntos, y el informe estima que necesitará una ampliación presupuestaria de unos 80 mil millones de pesos antes de fin de año. CNEA y Anlis también pedirían refuerzos, de 10 mil y 5 mil millones respectivamente. En total, el sistema científico podría necesitar una ampliación de partidas de alrededor de 104 mil millones de pesos, siempre que la inflación no se acelere más de lo previsto.

Y como si todo esto fuera poco, el deterioro no se da sólo en la esfera pública. Los salarios privados registrados en el sector de investigación y desarrollo también cayeron, aunque menos: 1,6% desde 2023.

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