Rafa Martos es emprendedor, conferencista y CEO y cofundador de Trainingym, el ecosistema tecnológico destinado a la industria fitness que ya tiene presencia en más de 25 países y cuenta con más de 18 millones de usuarios. Después de atravesar el fracaso de su primer gimnasio y quedar con una deuda cercana a los 100.000 euros, transformó esa experiencia en el punto de partida de una compañía tecnológica.
Ahora llega a la Argentina con una nueva propuesta: Gymder, una aplicación que busca llevar la lógica del “match” al mundo del entrenamiento y conectar personas que comparten objetivos, horarios y hábitos deportivos. En el diálogo con El Destape, Martos analiza la evolución de la industria fitness en Argentina, el impacto de la tecnología en los gimnasios y las razones que lo llevaron a crear una aplicación que busca que entrenar también sea una forma de generar vínculos.
¿Por qué Argentina es un mercado tan importante para el crecimiento de la industria fitness?
-En realidad, los mercados son diferentes. Latinoamérica y Argentina en especial están un poco más maduros que el resto del mercado latinoamericano. Creo que estamos entre el 7% y el 8% de la población activa de Argentina que va a un gimnasio de manera regular.
Mientras Latinoamérica está en torno al 3% y México en torno al 4%, Argentina tiene un mercado bastante más desarrollado. Todavía los gimnasios son de barrio, locales a pie de calle, de unos 400 metros cuadrados, con una renta y un modelo que muchas veces es casi de autoempleo.
En Europa y Estados Unidos, en cambio, las cadenas de gimnasios ya son principalmente operadores con fondos de inversión que gestionan desde otro lugar, con negocios mucho más relevantes y una madurez del mercado bastante mayor. Eso hace que el servicio que ofrecen tenga mayor calidad y que optimicen al máximo los costos.
¿Qué cambios crees que va a atravesar el fitness en los próximos años?
-En España ya estamos entre el 14% y el 15% de la población activa que va a un gimnasio de manera regular y creo que ese fenómeno va a pasar en Latinoamérica. Cada vez que la población tenga más conciencia y la actividad física sea más accesible para todos, el mercado va a crecer.
Un ejemplo es Smart Fit, que permite democratizar el fitness de alta calidad a un precio bastante asequible. Creo que los próximos años van a ser una revolución en el fitness y que Argentina va a ser uno de los países que va a seguir liderando ese movimiento de conciencia de que la actividad física forma parte de un estilo de vida que ayuda a ser más feliz.
Tu historia empresarial también está atravesada por un fracaso. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
-Creo que la vida somos espejos. La vida nos pone delante situaciones para aprender. Cada vez que uno fracasa no es un fracaso, es un aprendizaje que nos pone la vida para entenderlo y poder hacerlo desde otro lugar.
Todos nos vamos a equivocar mucho por el camino. La vida nos pone delante aquello que tenemos que aprender para poder hacerlo desde otro lugar y seguir avanzando.
Es hermoso cuando uno es capaz de perderlo todo y decir: “Ahora no tengo nada que perder, pero tengo todo este aprendizaje para hacerlo desde otro lugar”. Creo que el hecho de hacerlo es el mayor aprendizaje de la historia. No hay que parar de intentarlo porque a la penúltima seguro que la consigues.
Gymder, la app que llegó para cambiar la forma de relacionarnos
¿Cómo nació Gymder?
-Tinder nace porque, aunque vivamos en una sociedad más conectada que nunca a través de las redes sociales, existe una manipulación que busca mostrarnos lo que queremos ver para conseguir más tiempo y atención dentro de las aplicaciones.
Las redes nos terminan polarizando y manteniendo cautivos. Tenemos más comunicación que nunca, pero estamos más contaminados y más separados que nunca. Hoy necesitamos conectarnos de una manera mucho más genuina.
Y creo que el gimnasio es un entorno ideal para eso. Es el tercer espacio en la vida de las personas elegido con mayor popularidad en el mundo. Facilitar que, en un entorno seguro, podamos conectar con personas que comparten nuestro propósito, que se quieren cuidar y que se dedican un tiempo al día a sí mismas es algo muy hermoso.
¿En qué momento se dieron cuenta de que esa conexión podía convertirse en una aplicación?
-Lo vimos con datos. Tenemos más de 20 millones de usuarios y descubrimos una conducta muy interesante. Habíamos creado una funcionalidad que permitía mirar quién había reservado una bicicleta en una clase de spinning.
Lo extrapolamos al resto de las actividades dirigidas del gimnasio y vimos que la gente pasaba de estar un minuto dentro de la aplicación a diez minutos mirando quién estaba en la clase y viendo las fotos.
Ahí entendimos que hacer Tinder como una funcionalidad dentro de la aplicación del gimnasio podía generar conexiones genuinas y permitir que las personas compartieran el entrenamiento con otros.
¿Qué diferencia a Gymder de una aplicación de citas tradicional?
-El objetivo principal no es necesariamente encontrar pareja. Es encontrar a alguien con quien compartir un propósito. Puede ser alguien con quien entrenar, motivarse mutuamente o incluso comenzar algo más.
La necesidad existe: muchas personas tienen dificultades para encontrar a alguien que tenga sus mismos horarios, su nivel de compromiso y sus objetivos. Gymder intenta resolver exactamente eso.
Además, descubrimos que cuando un usuario empieza a entrenar con otra persona, su permanencia en el gimnasio aumenta muchísimo: pasa de una media de seis meses a unos 36 meses pagando el gimnasio. Entonces estamos favoreciendo que el mundo sea más activo, que la gente tenga mayor compromiso y que pueda disfrutar más de la experiencia.
En un contexto donde muchas personas sienten soledad pese a estar permanentemente conectadas, ¿el gimnasio puede convertirse en un espacio de socialización?
-Creo que hoy nos sentimos más solos que nunca y vivimos en un mundo muy superficial. Un informe de Gallup y datos de la Organización Mundial de la Salud muestran la dimensión que tiene el problema de la soledad.
Por eso creo que necesitamos conectarnos más que nunca de una manera genuina. El gimnasio puede ser un tercer espacio donde las personas se encuentran fuera de su casa y de su trabajo.
Si podemos facilitar que conozcan a alguien que comparte su propósito, que se cuida y que tiene ganas de mejorar, podemos generar vínculos reales. Y eso es algo que nos llena de ilusión.
¿La tecnología puede mejorar la experiencia humana dentro del gimnasio?
-Creo que en el fitness, como en otros sectores, hay que elevar el nivel de conciencia y la madurez de la industria para entender que la tecnología es una herramienta que nos permite potenciar las habilidades humanas.
Muchas veces se entiende la tecnología como algo que reemplaza al ser humano. Ni siquiera sabemos cuáles van a ser las profesiones dentro de cuatro o cinco años: muchas todavía no están inventadas.
La clave está en entender que podemos apalancarnos en la tecnología para potenciar nuestro desarrollo y nuestra capacidad de entregar valor. Ahí van a surgir nuevas oportunidades de negocio y modelos disruptivos. Las compañías que lo van a romper van a ser aquellas capaces de utilizar la tecnología para potenciarse.
¿Qué esperas encontrar en Argentina durante esta visita?
-Argentina es un mercado especialmente interesante porque ya tiene una cultura fitness bastante desarrollada. Creo que va a seguir liderando ese movimiento en Latinoamérica.
