Ubicado en el corazón de los Valles Calchaquíes, el pueblito salteño de Seclantás conserva sus construcciones de adobe, tradiciones artesanales y paisajes de montaña. Se trata de un destino imperdible para una escapada de fin de semana.
Conocido como la “Cuna del Poncho Salteño” por la permanencia de una tradición textil que utiliza telares ancestrales, el trabajo de sus artesanos forma parte de la identidad de la localidad.
Seclantás también fue incluido en el programa Best Tourism Villages de ONU Turismo, una iniciativa que distingue pueblos rurales de distintos países por sus valores culturales y naturales, además de su compromiso con el desarrollo turístico.
Su entorno permite combinar un recorrido por el casco histórico con excursiones hacia quebradas, fincas, bodegas y sitios naturales de la región.
¿Qué hacer en Seclantás, el pueblo salteño destacado por la ONU Turismo?
Uno de los primeros recorridos puede comenzar en la Plaza La Junta, ubicada en el centro del pueblo. El espacio conserva palmeras y antiguos molles y tiene importancia histórica: allí se reunió en 1814 la Primera Junta Vallista, convocada para auxiliar a Manuel Belgrano en las campañas militares de la época. Seclantás fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1975.
A pocos metros se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, uno de los edificios destacados del casco histórico. El templo fue construido en el siglo XIX y presenta características vinculadas con la arquitectura colonial de influencia cusqueña. El recorrido por el pueblo permite además observar antiguas casonas de adobe, galerías y patios que conservan parte de la arquitectura tradicional de los Valles Calchaquíes.
Otra alternativa es subir hasta el Cerro del Vía Crucis. El sendero parte cerca del cementerio y atraviesa distintas estaciones hasta alcanzar un punto desde el que se puede observar el acceso a Seclantás, el río Calchaquí y las montañas de Molinos, Luracatao y Brealito.
El Camino de los Artesanos es uno de los principales circuitos de la localidad. Se encuentra en la zona de El Colte, paralelo a la Ruta Nacional 40, y permite visitar a tejedores que trabajan en telares de palo plantado. Los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración de ponchos, mantas, tapices, ruanas, alforjas y otras piezas confeccionadas con lana de oveja y llama.
La visita también puede incluir pequeñas bodegas familiares donde se producen vinos artesanales, entre ellos vino patero y mistela. Seclantás forma parte además de los circuitos vinculados a los vinos de altura de los Valles Calchaquíes.
En los alrededores aparecen otras opciones. La laguna de Brealito se encuentra a más de 2000 metros sobre el nivel del mar y está rodeada por montañas y cardonales. En el área también se pueden realizar actividades de turismo rural comunitario y conocer pequeñas cascadas, pinturas rupestres y paisajes del paraje Brealito.
Las Cuevas de Acsibi constituyen otra excursión de la zona, con formaciones rocosas y senderos en un paisaje característico de los Valles Calchaquíes. El acceso forma parte de los atractivos naturales que pueden visitarse desde Seclantás.
En cuanto a la gastronomía, el pueblo ofrece preparaciones tradicionales elaboradas con productos de la región. Entre ellas aparecen las humitas, el huaschalocro, el frangollo y la chuchoca, además de platos con carne de cabrito y queso de cabra. Estas comidas pueden acompañarse con vinos locales.
