El pre-poo se convirtió en uno de los rituales capilares que más aparecen en las rutinas de cuidado del pelo por su propuesta sencilla. Se trata de aplicar un producto sobre el cabello antes del shampoo, dejarlo actuar durante algunos minutos y recién después lavar. El objetivo es preparar y proteger la fibra capilar antes de la limpieza, especialmente cuando el pelo está seco, teñido, decolorado, rizado o expuesto con frecuencia al calor.
Qué es el tratamiento pre-poo
El nombre viene de pre-shampoo y hace referencia a cualquier tratamiento que se realiza antes del lavado. Puede consistir en un aceite, una mascarilla, un acondicionador o productos específicamente formulados para utilizar antes del shampoo. La lógica detrás de esta técnica es evitar que el proceso de lavado termine dejando el cabello demasiado seco.
La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda aplicar shampoo principalmente en el cuero cabelludo y utilizar acondicionador después del lavado, ya que el pelo puede volverse más frágil y quebradizo cuando pierde humedad. En el caso del pre-poo con aceites, uno de los ingredientes más estudiados es el aceite de coco. Investigaciones publicadas en revistas científicas encontraron que puede penetrar en la fibra capilar y ayudar a reducir la pérdida de proteínas asociada al lavado y al peinado.
Uno de los principales atractivos del pre-poo es que suma un paso de cuidado sin necesidad de modificar por completo la rutina habitual. La idea es que el producto aplicado previamente funcione como una especie de barrera para minimizar el impacto del lavado sobre una fibra que ya puede estar dañada.
Esto cobra especial importancia en cabellos sometidos a coloraciones, decoloraciones, herramientas de calor o manipulación frecuente. Un estudio publicado en 2022 analizó el efecto de aceites capilares a base de coco sobre el daño provocado por los tensioactivos presentes durante el lavado y encontró una reducción de la porosidad y mejoras en determinados parámetros de resistencia de la fibra.
Cómo se hace el pre-poo
La técnica no requiere necesariamente dejar el producto durante horas, se puede distribuir una pequeña cantidad de aceite, mascarilla o acondicionador sobre los largos y puntas, especialmente si son las zonas más secas, y dejarlo actuar antes de entrar a la ducha.
Después se realiza el lavado habitual, concentrando el shampoo principalmente en el cuero cabelludo. La Academia Estadounidense de Dermatología aconseja adaptar la frecuencia de lavado y el uso de acondicionador al tipo de cabello, los cabellos secos, gruesos o rizados pueden necesitar una rutina diferente de aquellos finos o grasos.
No todos los aceites producen necesariamente el mismo efecto. La evidencia disponible sobre el cabello es particularmente consistente para el aceite de coco, mientras que los resultados de estudios comparativos no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier aceite vegetal.
¿Es recomendable para todos los cabellos?
La cantidad y el tipo de producto deberían adaptarse a las características del cabello. En cabellos finos o que tienden a acumular productos, un tratamiento oleoso puede resultar demasiado pesado. Además, los productos capilares con aceites pueden entrar en contacto con la piel y favorecer brotes alrededor de la línea del cabello en algunas personas.
Por eso, el pre-poo no debe entenderse como un tratamiento capaz de "reparar" mágicamente un cabello dañado. La evidencia apunta más concretamente a reducir determinados tipos de daño y proteger la fibra durante el lavado y la manipulación. De hecho, una revisión de la literatura señala que, aunque existen indicios favorables para el uso tópico del aceite de coco en la prevención del daño capilar, todavía se necesitan más estudios.
