A medida que las personas llegan a los 60 y 70 años, suelen volverse más serias y reservadas, pero eso no significa que hayan perdido la alegría. Según la psicología, muchas de estas personas ya pasaron décadas disfrutando y ahora creen que la felicidad llegará de forma más natural y tranquila.
Estudios científicos muestran que con la edad cambia la manera en la que experimentamos las emociones positivas y también cómo seleccionamos las relaciones que valoramos. Por ejemplo, alguien que antes era el alma de las reuniones familiares puede empezar a hablar menos o preferir encuentros más íntimos en lugar de fiestas multitudinarias. Estos cambios no implican necesariamente una pérdida de disfrute.
El cambio silencioso: por qué la felicidad se vuelve más tranquila después de los 60
La psicología lleva años investigando cómo se modifica la experiencia emocional durante el envejecimiento. Los adultos mayores suelen darle más importancia a emociones positivas de baja activación, como la serenidad o la satisfacción, en lugar del entusiasmo o la excitación que valoran más los jóvenes. Esto quiere decir que se puede gozar profundamente de momentos tranquilos sin necesidad de expresarlo con grandes gestos.
Además, durante la vida laboral y social, muchas personas deben mostrar emociones que no siempre sienten, un fenómeno conocido como trabajo emocional. Al retirarse de esos contextos, dejan de sentir la obligación de manifestar constantemente sus emociones, lo que también explica el cambio en su expresión.
La teoría de Stanford que explica por qué reducimos el círculo de amigos
En cuanto a las relaciones sociales, reducir el círculo de amigos no significa estar aislado. La psicóloga Laura Carstensen, de la Universidad de Stanford, desarrolló la teoría de la selectividad socioemocional, que sostiene que al percibir el tiempo como limitado, las personas priorizan vínculos significativos y objetivos emocionales presentes, dejando de lado relaciones más superficiales.
Esta selección intencional de las relaciones está asociada con una mejor calidad emocional diaria, y no con un deterioro del bienestar. Por eso, aunque disminuyan los encuentros sociales, la satisfacción puede mantenerse o incluso aumentar.
Es importante aclarar que ser menos expresivo no equivale a sentir menos. La investigación señala que la regulación emocional puede mantenerse e incluso mejorar con la edad. Por eso, la ausencia de grandes muestras de alegría no indica tristeza, sino que la experiencia emocional se vuelve más estable y menos volátil.
Cuándo no es solo serenidad: señales de alerta para consultar a un profesional
Sin embargo, hay que estar atentos a señales que sí requieren atención, como la pérdida persistente del interés en actividades o relaciones que antes generaban placer, cambios en el sueño o apetito, o tristeza prolongada. Estos síntomas pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional.
