Cada octubre se realiza la Peregrinación a Luján, una caminata católica tradicional que comienza en el barrio porteño de Liniers y llega hasta la Basílica Nuestra Señora de Luján en la provincia de Buenos Aires. Su origen se remonta a 1975, pero su vigencia se renueva cada año.
Cuánto se camina en la peregrinación a Luján: la distancia que hay desde Liniers
- El recorrido histórico de la peregrinación a Luján parte de Liniers y son 60 kilómetros. Se trata de alrededor de 15 horas de caminata, entre las que se atraviesan localidades del oeste del conurbano bonaerense como Ramos Mejía, Morón, Merlo, Moreno,hasta llegar a Luján.
- Sin embargo, no es obligatorio hacerlo completo: algunos peregrinos se suman después o desde otros puntos del país. La clave es compartir el recorrido y llegar hasta la Basílica, donde luego se celebran las mismas, cada una hora, para que puedan participar los que ya llegaron como quienes van más atrás y siguen llegando hasta la madrugada del día siguiente.
Cómo comenzó la Peregrinación a Luján: la historia de la tradición
En medio de la crisis económica y violencia política de 1975, en la antesala al golpe de Estado, la Comisión de Piedad Popular del Arzobispado de Buenos Aires le propuso a la juventud católica que caminara hasta Luján, como un acto de fe y para renovar el espíritu. Así, el 25 de octubre de 1975, al mediodía, cerca de 30 mil jóvenes se pusieron en marcha desde Liniers bajo el lema “La juventud peregrina a Luján por la patria”.
Caminaron 60 kilómetros hacia la Basílica y sumaron caminantes a lo largo del recorrido, especialmente entre Morón y Moreno, donde muchos se incorporaban a pesar de no haber hecho el tramo inicial.
De acuerdo al sitio oficial de la Peregrinación, Elba Romitelli de Scutari, una de las organizadoras, recordó lo improvisado de la iniciativa: adelante lideraba "la Titina, la camioneta destartalada del padre Titín, que llevaba lo indispensable para el recorrido. La policía vigilaba de cerca cada movimiento, ya que no había respaldo institucional oficial.
Sin embargo, no fue la primera vez que se marchó a pie hacia la Basílica. Casi un siglo antes, en 1893, el padre Federico Grote —fundador de los Círculos Católicos de Obreros— había organizado una caminata similar desde el barrio de Flores con unos 400 hombres. Con los años, la convocatoria creció hasta reunir a unas tres mil personas, lo que motivó la creación de la Sociedad de Peregrinos a Pie a Luján a principios del siglo XX para fiscalizar la travesía anual.
De todas formas, la organización desapareció con el tiempo y cuando la Peregrinación Juvenil irrumpió en 1975, no fue una continuación de la marcha decimonónica, sino una respuesta a su propia época, ideada por y para una juventud que buscaba manifestar su fe. Con los años se volvió una tradición que hoy reúne a millones de personas.
