Con el paso de los años, la columna de muchas personas tiende a curvarse hacia adelante, un fenómeno conocido como hipercifosis torácica, más conocida popularmente como "joroba". No se trata solo un problema estético, sino que puede derivar en dolor crónico, mayor fragilidad ósea y una reducción de la capacidad pulmonar, entre otras consecuencias que afectan la calidad de vida en adultos mayores.
Lo que ocurre es que con el envejecimiento la espalda va perdiendo fuerza en los músculos extensores, mientras que los músculos del pecho tienden a contraerse y "jalar" los hombros hacia adelante. Ese desequilibrio muscular es, en gran parte, el responsable de la curvatura característica de la joroba. Lo bueno es que existe una solución: pilates.
Por qué el pilates es la solución que recomiendan los expertos
Frente a este problema, los especialistas en rehabilitación coinciden en que el pilates terapéutico es una de las herramientas más efectivas para prevenir y corregir la joroba en adultos mayores. A diferencia de otras prácticas de mayor impacto, se concentra en el fortalecimiento de la musculatura profunda y en la mejora postural, de una manera segura y progresiva, sin apuntar a un objetivo estético como marcar abdominales, sino a fortalecer la faja muscular interna que sostiene la columna en una posición neutra.
El pilates se enfoca primero en el fortalecimiento del core, la zona que agrupa los músculos profundos del abdomen y la espalda baja, y que funciona como un sostén natural para mantener la columna alineada. En segundo lugar, ayuda a la apertura del pecho, a través de ejercicios que estiran los músculos pectorales, cuya contracción sostenida es una de las causas de que los hombros se proyecten hacia adelante. Finalmente, desarrolla una mayor conciencia corporal, que ayuda a identificar y corregir la postura no solo durante la sesión de pilates, sino también en la vida diaria.
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Lo mejor de todo es que, además de mejorar la postura y aliviar la tensión en la espalda, la práctica constante de pilates en personas mayores de 60 años reduce significativamente el riesgo de caídas, al potenciar el equilibrio y la coordinación motora.
Lo fundamental para comenzar es tener una rutina adaptada y supervisada por un profesional, especialmente en los casos donde ya existe dolor o una curvatura visible en la espalda. De todas formas, la clave para prevenir la joroba y conservar la movilidad está en la constancia y en mantener una postura correcta durante todo el día, y no solo cuando se hace pilates.
