Palacio Barolo es uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Su particular arquitectura, altura y faro giratorio lo convirtieron en uno de los grandes símbolos porteños, sin embargo, pocos conocen la historia relacionada con la inmigración italiana, la literatura y hasta el boxeo que tiene por detrás de su origen.
El edificio fue construido por el arquitecto italiano Mario Palanti a pedido del empresario y también italiano Luigi Barolo. Las obras comenzaron a principios de la década de 1920 y el palacio fue inaugurado en 1923, cuando se convirtió en el edificio más alto de Sudamérica. Su coronamiento alcanzaba los 100 metros sobre Avenida de Mayo y superaba ampliamente las reglamentaciones de altura de la época.
Palacio Barolo: un edificio inspirado en la Divina Comedia
La historia del Palacio Barolo no puede separarse de la fascinación que tanto Palanti como Barolo tenían por Dante Alighieri. Esa admiración quedó plasmada en el diseño del edificio, cuya estructura está inspirada en la Divina Comedia.
El proyecto está dividido simbólicamente en tres grandes partes que representan el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. La construcción incorpora además referencias a distintas tradiciones arquitectónicas. Su estilo combina elementos del Neogótico y el Art Nouveau con técnicas modernas para la época y una marcada impronta rioplatense.
Palanti también tomó inspiración de la arquitectura de la India, particularmente del Palacio de los Vientos de Jaipur y del templo Rajarani de Bhubaneshvar. Como resultado, la construcción es difícil de encasillar dentro de un único estilo arquitectónico.
Durante sus primeros años, el Palacio Barolo tuvo una época de esplendor y llegó a albergar casi 400 oficinas destinadas a empresas y profesionales. Sin embargo, diferentes acontecimientos históricos afectaron su desarrollo, entre ellos la muerte de Luigi Barolo, la crisis económica mundial de 1929 y posteriormente la Segunda Guerra Mundial.
Con el paso del tiempo, el edificio necesitó distintas obras de mantenimiento y puesta en valor. De hecho, en 2010 en el marco de las celebraciones por el Bicentenario del país, el Gobierno de la Ciudad impulsó la restauración del histórico faro.
El evento deportivo que marcó a su faro
Una de las estrellas del Palacio Barolo es su faro giratorio ubicado en el piso 22, que originalmente contaba con una potencia de 300.000 bujías. Además de su singularidad, el mismo quedó marcado por un evento deportivo del siglo pasado.
En 1923, pocos meses después de la inauguración del Palacio Barolo, sus luces fueron utilizadas para transmitir a la distancia el resultado de una pelea de boxeo que se disputaba en Nueva York entre el argentino Luis Ángel Firpo y el estadounidense Jack Dempsey por el título mundial de los pesos pesados. Si bien Firpo perdió, la pelea quedó en la historia del boxeo y también del palacio.
