Con la llegada de la primavera, las calles de Buenos Aires vuelven a llenarse de la "pelusa" de los plátanos, un fenómeno que puede resultar especialmente molesto para las personas con alergias. Frente a este escenario, una investigadora del CONICET desarrolló una herramienta que permite conocer dónde se concentra esta especie en la Ciudad y elegir recorridos alternativos.
El proyecto fue desarrollado por la investigadora Luciana Staiano y funciona como una especie de "GPS antialérgico". La idea es que quienes tienen sensibilidad al polen o a las espículas del plátano puedan consultar el mapa antes de salir y decidir por qué calles caminar, andar en bicicleta o realizar actividades al aire libre.
Cómo funciona el mapa de plátanos en Buenos Aires
La herramienta toma como base los datos abiertos del Censo de Arbolado Público de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de esa información, se identifican y ubican geográficamente los ejemplares de Platanus x acerifolia, una de las especies más características del arbolado porteño. El mapa permite observar la cantidad de plátanos registrada en cada cuadra. De esta manera, las zonas con una mayor concentración aparecen diferenciadas visualmente de aquellas donde hay menos ejemplares o predominan otras especies.
Durante la primavera los plátanos atraviesan su período de floración y dispersan partículas que puede quedar suspendido en el ambiente. En las personas sensibles, la exposición puede favorecer síntomas como rinitis, conjuntivitis y molestias respiratorias. Pero ahora, gracias al mapa que creado por Staiano, si una persona sabe que determinada avenida concentra una gran cantidad de plátanos, puede elegir otra calle para hacer el mismo recorrido y reducir su exposición.
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Por qué los plátanos generan alergias
En septiembre y octubre, los árboles conocidos como plátanos producen y liberan espículas, las cuales forman parte de los frutos y suelen desprenderse en forma de pequeñas fibras. Ese material puede entrar en contacto con las vías respiratorias y los ojos, y generar síntomas en las personas sensibles. A esto se suma el polen, que también participa del proceso de floración. La rinitis, los estornudos, la congestión nasal, la picazón y el lagrimeo son algunas de las molestias que pueden aparecer, mientras que en personas más sensibles también pueden presentarse síntomas respiratorios.
