Un hombre murió este jueves al mediodía en la tradicional pizzería Güerrrín, ubicada en la avenida Corrientes, lo que obligó al local a tener que cerrar sus puertas mientras se esclarecía la situación. La víctima, cuya identidad no trascendió, tenía 82 años y había asistido al negocio para almorzar.
Al notar que presentaba dificultades para respirar, varios comensales llamaron al 911 cerca de las 14:30. Desde la central de emergencias se dio intervención a la Comisaría Vecinal 1B. Según usuarios de X (ex Twitter) que se encontraban en el lugar, el hombre se descompensó y cayó al piso.
En el lugar se presentaron efectivos policiales y del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) que iniciaron maniobras de estabilización y reanimación cardiopulmonar. También se encontraba una ambulancia en las inmediaciones. Pese a los esfuerzos por salvarle la vida, el hombre murió de un paro cardiorrespiratorio. Su muerte fue constatada por personal que se encontraba en la ambulancia.
La causa de muerte
Desde el SAME indicaron que la causa de muerte fue un cardiorrespiratorio. Tras el trágico hecho, los oficiales le indicaron a los comensales que debían retirarse del lugar y procedieron a cerrar las puertas del local gastronómico. Por lo tanto, Güerrín permaneció clausurado mientras se realizaban las pericias correspondientes.
Hasta el momento, la pizzería no emitió un comunicado y se desconoce si sus actividades se desarrollan con normalidad. Güerrín nació en 1932 y desde entonces su horno continúa encendido. Sus fundadores fueron Franco Malvezzi y Guido Grondona, dos inmigrantes italianos que trajeron consigo mucho más que una receta: trajeron una forma de hacer, de reunir, de compartir.
Rápidamente se convirtió en un punto de encuentro para porteños y turistas, que se caracterizó por ser un lugar con olor a masa al molde y salsa de tomate al horno a leña que despertaban rápidamente el apetito y creaban comunidad. Lograron instalarse en plena avenida Corrientes, cuando el teatro y las pizzerías comenzaban a mezclarse en la noche.
Güerrín, con más de 90 años, pasó de ser una pizzería a convertirse en un verdadero ícono de la ciudad, una parada obligatoria para quienes buscan los sabores auténticos en la Ciudad de Buenos Aires.
