Una importante metalúrgica de Santa Fe inició un concurso preventivo de acreedores para reorganizar sus finanzas y evitar que las dificultades económicas comprometan la continuidad del negocio, en medio de la crisis que generó Javier Milei.
La empresa Casermeiro SRL, dedicada a la fabricación y comercialización de tornillos, declaró un pasivo cercano a los $1.700 millones y alrededor de 96 acreedores. Las cifras son preliminares y deberán atravesar la etapa de verificación de créditos.
El proceso fue abierto a fines de agosto y tramita ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la 19ª Nominación de Rosario, a cargo del juez Daniel González. Una providencia del 9 de septiembre informó la designación de la sindicatura categoría A Bertoni-De Dominici-Vázquez, que intervendrá en el expediente.
Pese al cuadro financiero, la firma aseguró que continúa operando. “Atravesamos dificultades económicas y financieras, y presentamos el concurso preventivo para ordenar las obligaciones de la empresa y trabajar en la continuidad de la actividad. Seguimos operando”, señaló Mariano Casermeiro, titular de la compañía, en declaraciones al medio Punto biz.
La caída de las ventas y la apertura de importaciones
La empresa identificó el retroceso comercial como uno de los principales factores detrás de su situación. Según la información vinculada con el expediente, las ventas comenzaron a caer en 2024 y la contracción se profundizó durante 2025, en un escenario de menor actividad industrial y mayor presencia de tornillos importados.
El deterioro ya se reflejaba en los niveles de producción antes de la presentación judicial. Durante 2024, la fábrica trabajó en promedio al 50% de su capacidad. El empresario también había advertido sobre la pérdida de rentabilidad provocada por el incremento de los costos y la competencia de productos provenientes del exterior.
La compañía fabrica elementos de fijación utilizados en sectores como la industria maderera, la línea blanca, la construcción y la metalmecánica. Su planta industrial está ubicada sobre la colectora este de la Autopista Rosario-Buenos Aires, a la altura del kilómetro 283,5, en Alvear. Además, cuenta con una distribuidora en San Luis al 2900, en Rosario, desde donde abastece al mercado local y realiza envíos al resto del país.
Las dificultades financieras llegaron después de que la firma retomara un proyecto para ampliar sus procesos productivos. En enero de 2025, Casermeiro había informado que avanzaba con una línea de tratamiento superficial para completar en su propia planta el acabado y el color de los tornillos. En aquel momento, el proyecto de ingeniería estaba avanzado, aunque todavía restaba ejecutar cerca del 40% de los trabajos. La iniciativa apuntaba a incorporar nuevas etapas de producción y fortalecer la posición comercial de la empresa.
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Además de conducir la empresa, Casermeiro se desempeña como secretario de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM). Desde ese ámbito, relacionó las dificultades de la firma con los problemas que enfrenta una parte del entramado productivo. “Detrás de una pyme hay personas, familias y vínculos construidos durante muchos años. Por eso, atravesar una situación así duele mucho más allá de lo económico”, expresó el empresario.
En esa línea, agregó: “Comparto la preocupación de la entidad por la caída de la actividad y la necesidad de generar condiciones para que las pymes industriales puedan producir y sostener el trabajo directo e indirecto que generan”.
