En el contexto de crisis económica que vive la sociedad argentina por las políticas de Javier Milei, 12 nuevas personas quedaron en la calle tras la decisión de una estación de servicio de avanzar con despidos.
Se trata de la Puma ubicada sobre la Ruta 9 y Angelomé, en Funes, y hasta el momento la comunicación se realizó de manera verbal y los empleados no recibieron telegramas ni documentación que formalice el cese de la relación laboral.
Ante esta situación, los trabajadores decidieron continuar concurriendo a sus puestos de trabajo mientras esperan las notificaciones correspondientes. La permanencia en el establecimiento busca preservar sus derechos laborales y evitar que la falta de documentación complique el reclamo posterior de salarios e indemnizaciones.
La situación genera especial preocupación entre los empleados porque, según relataron, para varios de ellos el salario constituye el principal o único ingreso de sus hogares. La interrupción de los puestos de trabajo afecta así directamente a más de una decena de familias de la ciudad.
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Una estación sin combustible
El conflicto laboral se produce además en un momento de fuerte incertidumbre para el establecimiento. Desde hace varios días, la estación no cuenta con stock de combustible para el despacho a los clientes. Por el momento, la actividad se encuentra limitada al minimarket y al bar ubicado dentro del predio, mientras las áreas destinadas a la venta de naftas y gasoil permanecen sin funcionamiento debido a la falta de producto.
De acuerdo con la información conocida sobre el conflicto, Puma no habría renovado el contrato con el responsable de la estación en Funes debido a una deuda vinculada al pago del canon. Ante ese escenario, el actual responsable debería afrontar la totalidad de la estructura laboral de la estación y habría decidido no continuar haciéndose cargo de esos puestos de trabajo.
Además de la incertidumbre sobre las indemnizaciones, los trabajadores cuestionaron especialmente la manera en que fueron informados de la decisión. Según relataron los empleados, el encargado del establecimiento convocó a tres trabajadores (dos de los más jóvenes y otro de los empleados con mayor antigüedad) y les indicó que fueran ellos quienes comunicaran la noticia al resto del personal.
La modalidad elegida por el encargado del lugar provocó malestar entre los trabajadores, que consideran que una decisión de esta magnitud debería haber sido comunicada de manera formal y directa a cada empleado y con la información de los pasos a seguir.
