Producto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, el dueño de un histórico bar porteño decidió ponerle fin a una extensa etapa tras la caída de las ventas en un 50 por ciento.
El Bar Café Río, ubicado a metros del Parque Centenario, fue fundado en 1996 y durante décadas se convirtió en un punto de encuentro para vecinos, artistas y clientes habituales. Su dueño, Carlos Alonso, decidió dejar el negocio a los 82 años.
Esto se da luego de una fuerte caída de la facturación. A fin de mes ingresarán nuevos inquilinos y comenzará una nueva etapa para el tradicional local, ubicado en Sarmiento 4699, en la esquina con Río de Janeiro. Aunque en las últimas semanas comenzó a circular la versión de que el Bar Río cerraba definitivamente, la realidad es algo diferente: el local no dejará de funcionar, pero tendrá nuevos dueños.
"Ya estoy grande, quiero descansar un poco, por eso decidí alquilarlo. A fin de mes lo dejamos y entran los nuevos inquilinos", contó Alonso a BAE Negocios. Por su historia y su ubicación, el Bar Café Río llegó incluso a ser considerado por la Ciudad de Buenos Aires para incorporarlo al circuito de Bares Notables.
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Sin embargo, Alonso siempre rechazó la propuesta: "Muchas veces me propusieron que sea un Bar Notable, pero después te ponen requisitos y hay que cumplirlos. Siempre dije que no. El ser un bar notable te lo da el paso del tiempo, los clientes, la historia, no hace falta nada más".
Para su fundador, la historia del lugar está precisamente en los vínculos construidos durante estos casi 30 años. Por sus mesas pasaron figuras como Caloi, Mauro Viale, Luis Ortega y Natasha Jaitt, además de actores y artistas como Arturo Puig y Patricia Palmer. También fue habitué el Caballero Rojo, entre muchos otros personajes que encontraron en el bar un lugar para sentarse, comer, conversar o simplemente pasar el tiempo.
La caída de las ventas puso fin al sueño
Alonso explicó que la caída de las ventas comenzó varios años atrás, pero que se profundizó durante el último tiempo: "Las ventas comenzaron a caer hará cinco años, pero el último tiempo más. La caída en la facturación es del 50 por ciento".
En el caso del Bar Río, la estructura también se fue reduciendo. En otros momentos llegó a tener una cantidad considerable de empleados, mientras que actualmente trabajan solamente cuatro personas, además del hijo de Alonso, que está a cargo del establecimiento.
A esto se suma el incremento de los gastos necesarios para mantener abierto un comercio: servicios, salarios, insumos, impuestos y mantenimiento. La estrategia de mantener precios contenidos permite conservar parte de la clientela, pero no alcanza para resolver la ecuación económica cuando la cantidad de consumidores cae.
