El último informe de la Federación Económica de Santa Cruz (FESC), correspondiente a agosto de 2026, encendió una fuerte alarma sobre la triste realidad económica de la provincia al evidenciar signos claros de estancamiento. Según el relevamiento, el consumo permanece completamente planchado, mientras que la crisis económica provoca el cierre de pymes del sector comercial e industrial mes a mes. Santa Cruz pierde un piso real de entre 3,5 y 4 unidades productivas cada 24 horas.
Esta situación confirma una contracción que afecta en paralelo al sector privado, al empleo público, al comercio de proximidad y a la actividad económica general de la región. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron entre 350 y 400 empresas empleadoras privadas, reduciendo el total de firmas registradas en la provincia de 3.985 a tan solo 3.545.
Con una caída interanual del 6,7% medida a mayo, la Federación Económica advirtió que Santa Cruz se posicionó como la quinta jurisdicción de Argentina con mayor destrucción de empresas en todo el país. Esta cifra duplica el promedio nacional de retroceso, que se ubicó en un 3,3%, e implica que solo en el segmento de empleadores con personal a cargo cierra una firma cada dos días.
El enfriamiento de la economía real se ve reflejado en el Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE) que elabora la propia FESC. A febrero de 2026, el indicador encadenó ocho meses consecutivos en baja, registrando una contracción acumulada del 11% en el primer bimestre del año. Los comerciantes y prestadores de servicios señalan una combinación de factores que ahogan la actividad: el deterioro persistente del poder adquisitivo de los salarios, la pérdida de puestos de trabajo, una menor incidencia de la masa turística, la desaceleración de la actividad en la cuenca petrolera y una presión constante por la suba de costos operativos, tarifas e impuestos.
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El rostro más visible de este fenómeno se observa en los centros comerciales de las ciudades, con Río Gallegos como caso testigo. Los registros oficiales de habilitaciones confirman que entre 2025 y agosto de 2026 se tramitaron 637 bajas de licencias comerciales. Esto provocó un achicamiento del 21% en el padrón activo capitalino, recortando el universo de comercios habilitados de unas 3.000 unidades a cerca de 2.363.
La actividad económica de Santa Cruz se desploma: cayó un 12,3% interanual en julio
La actividad económica en Santa Cruz no encuentra su piso y registra un deterioro persistente en los sectores vinculados al consumo. Según el último informe del Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), elaborado por la Federación Económica de Santa Cruz, la economía provincial sufrió en julio una retracción del 12,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. De esta manera, acumula una baja del 8,4% en los primeros siete meses de 2026 y suma trece meses consecutivos sin registros interanuales positivos.
El indicador de julio refleja un acentuamiento de la recesión en el entramado comercial y de servicios, lo que marca una aceleración de la degradación en relación con junio, cuando la caída interanual había sido del 2,1%. El resultado del séptimo mes se ubica entre los más críticos desde que se elabora el relevamiento, situándose apenas por detrás de la marca de septiembre de 2025, cuando el índice había mostrado un desplome del 12,8%.
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En la medición mensual, el índice desestacionalizado registró en julio un retroceso del 0,7% frente a junio (mes en que la contracción había alcanzado el 2,2%). Si bien este dato expone una desaceleración en el ritmo de caída mes a mes, la desaceleración resultó insuficiente para frenar la magnitud del impacto en la comparación interanual.
El IPAE de la Federación Económica Santacruceña cobra significación por su alcance sobre la economía real: la muestra relevó en esta ocasión a 112 firmas y estuvo centrada en comercios minoristas, servicios profesionales, hotelería y actividades turísticas. Se trata de rubros vinculados de forma directa con el consumo, las PyMEs y la dinámica urbana provincial.
En el séptimo mes del año, los cinco rubros que integran el indicador terminaron con variaciones interanuales negativas. La fotografía de la economía santacruceña quedó así marcada por una combinación de menor consumo, pérdida de poder adquisitivo, desempleo, endeudamiento y una demanda que se concentra cada vez más en aquello que los hogares consideran indispensable
