Para algunos jubilados, el momento de dejar de trabajar puede ser el comienzo de una aventura inesperada. Ese fue el camino que eligió una pareja argentina que decidió construir su propia casa rodante y salir a recorrer todo el continente.
Lejos de instalarse en un lugar fijo, los dos apostaron por una vida nómade, con rutas y paisajes cambiantes y la posibilidad de elegir cada día dónde despertar. El motorhome se convirtió en mucho más que su vehículo, es el espacio donde cocinan, descansan, organizan sus cosas y comparten la vida cotidiana.
“Es nuestra casa”, reveló esta pareja de jubilados sobre el motorhome que construyeron y el proyecto que iniciaron juntos. Con este viaje transformaron su vida y crearon una nueva forma de entender el retiro jubilatorio. Quiénes son y cómo viven.
El colectivo que se transformó en hogar
Los protagonistas de esta historia son Silvia y Sergio, una pareja de rosarinos que encontró en la jubilación la oportunidad de cambiar por completo su estilo de vida.
Sergio había comprado originalmente un Mercedes-Benz 1215 modelo 1995 para utilizar como repuesto para sus camiones. La idea de transformarlo en una casa rodante surgió a partir de una propuesta de Silvia, que imaginaba utilizarlo para viajar durante las vacaciones.
Con el avance del proyecto apareció una posibilidad mucho más ambiciosa: la de convertirlo en su hogar permanente. Con la ayuda de uno de sus hijos, que se desempeña como herrero, adaptaron el interior del motorhome para aprovechar cada espacio.
Tiene cocina, heladera, lavarropas, aire acondicionado y un tanque de 500 litros de agua potable. También incorporaron un baño seco y un sistema de energía solar que les permite ganar autonomía durante los recorridos. La instalación incluye cuatro paneles solares de 450 watts cada uno, un inversor y dos baterías de litio.
Vivir con menos
Después de más de un año de viaje, Silvia y Sergio aseguraron que la experiencia modificó su manera de relacionarse con lo material. El espacio limitado los obligó a revisar qué necesitaban realmente y a dejar de lado objetos que antes eran indispensables.
“Estamos más apacibles, más relajados, menos nerviosos”, resumió Sergio al describir cómo se sienten desde que dejaron atrás la rutina. Además destacan la libertad de elegir dónde detenerse, cuánto tiempo estar en un lugar y qué camino tomar luego.
Para ellos, el motorhome no es solo una herramienta para viajar, sino también el lugar donde transcurre su cotidiano. La experiencia demuestra que la jubilación puede abrir la puerta a distintos proyectos y que es posible convertir un sueño postergado en una forma de vivir.
