La Ciudad de Buenos Aires lanzó un nuevo proyecto desde Higiene Urbana para que el pago de las empresas encargadas de limpieza porteña varíe de acuerdo al cumplimiento del servicio. La idea es que la decisión quede en manos de los vecinos: podrán evaluar mediante encuestas la limpieza de las calles y realizar reclamos por barrio. Además, busca incorporar sensores en contenedores, inteligencia artificial y cambios en el mantenimiento de los equipamientos.
Cómo funcionaría el pago variable para empresas de limpieza
La propuesta fue presentada por el Gobierno porteño en una audiencia pública; la idea es que las empresas encargadas de limpiar los espacios públicos tengan un esquema de remuneración dividida en un componente fijo y otro variable que dependerá del servicio ofrecido.
La evaluación se basaría en la combinación de indicadores técnicos que analicen el cumplimiento con los resultados de encuestas a vecinos y los reclamos de limpieza que ingresan por barrio. Así, parte del pago a las contratistas quedaría vinculada tanto al cumplimiento operativo como a la evaluación del servicio en cada sector de la Ciudad.
El objetivo es establecer un incentivo económico para mejorar la limpieza de las diferentes zonas porteñas y la satisfacción de los vecinos. Ya que prestar un servicio por debajo de los estándares de lo pactado implicaría cobrar menos, al mismo tiempo, cada empresa tendrá que presentar propuestas innovadoras y soluciones concretas para mejorar el servicio en los barrios que tienen asignados.
Además, la iniciativa propone la recolección diferenciada puerta a puerta de materiales reciclables dentro del esquema contractual y busca sumar la participación de recuperadores urbanos y cooperativas. También prevé un circuito de recolección de residuos orgánicos, orientado inicialmente a grandes generadores y sectores específicos, para reducir la cantidad de basura enviada a disposición final.
A largo plazo, el anteproyecto propone llevar a cabo estudios de ingeniería y factibilidad para evaluar una futura planta de tratamiento y valorización energética de los desechos. Los análisis deberán determinar su viabilidad técnica, ambiental, social y económica, como paso previo a una eventual decisión sobre su construcción.
Las nuevas herramientas que incorporarían la evaluación de las empresas
Para evaluar la prestación, además de la evaluación de los vecinos, el anteproyecto propone sumar:
- Un seguimiento satelital de los camiones, sensores de llenado en contenedores y procesamiento de imágenes con inteligencia artificial. La idea sería verificar recorridos y frecuencias, detectar desvíos de horarios e identificar acumulaciones de basura para orientar la intervención de cuadrillas de atención inmediata.
- Mejorar el mantenimiento de contenedores y cestos papeleros. El proyecto propone concentrar su provisión, reparación y reposición en un prestador especializado, con el objetivo de reducir las demoras.
- Adaptar los recorridos y las frecuencias de recolección de acuerdo a la cantidad de residuos y características en cada barrio. Por ejemplo, en el caso del barrido manual y mecánico, la planificación tendría en cuenta el flujo peatonal, la tipología de las cuadras y necesidades estacionales, como la caída de hojas, con seguimiento por GPS.
