Tras una seguidilla de jornadas caracterizadas por el frío, la inestabilidad y precipitaciones que complicaron el desarrollo de distintas actividades, las condiciones meteorológicas en el Área Metropolitana de Buenos Aires comienzan a mostrar una marcada recuperación. El cambio de escenario permitirá encarar el tramo final del fin de semana largo con un clima considerablemente más apacible.
Para este domingo 11, el reporte técnico señala una paulatina y franca mejora y las marcas térmicas oscilarán entre una mínima de 12 grados y un techo de 19, alejando la probabilidad de lluvias y abriendo la puerta a planes al aire libre. En tanto, el feriado del lunes 12 mantendrá la tendencia de estabilidad en toda la región metropolitana.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé una jornada sin precipitaciones, con temperaturas de entre 11 y 18 grados y vientos de intensidad leve, ideales para concluir el descanso prolongado. Hacia el inicio de la semana laboral, las previsiones indican la continuidad del ambiente fresco y seco.
Durante el martes 13 y el miércoles 14, las mínimas se ubicarán entre los 11 y los 14 grados, mientras que las máximas alcanzarán los 18, con un firmamento parcialmente cubierto. Por su parte, el jueves 15 se registrará un leve repunte térmico -con marcas de entre 14 y 19 grados- dentro de un esquema de tiempo estable y una posibilidad de agua prácticamente nula, cercana al 10%.
Para qué zonas de Argentina dio alertas el SMN
El Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta de nivel amarillo ante la previsión de nevadas en la franja cordillerana que abarca desde Catamarca hasta San Juan. El aviso advierte sobre la eventual ocurrencia de eventos meteorológicos capaces de generar inconvenientes, riesgo de daños o la suspensión temporal de las tareas habituales en las áreas afectadas.
Ante este panorama, la entidad oficial sugiere priorizar la permanencia dentro de los hogares y reducir los desplazamientos al mínimo indispensable. En caso de necesitar transitar por la vía pública, se aconseja utilizar únicamente vehículos equipados de manera adecuada para desplazarse sobre hielo o nieve, procurando transportar siempre una pala como herramienta de auxilio.
Asimismo, resulta fundamental verificar de manera preventiva la infraestructura edilicia, prestando especial atención al estado de techos, canaletas y desagües para prevenir filtraciones o colapsos por el peso de la nieve acumulada. Dentro de las viviendas, se debe garantizar la circulación constante de aire y una ventilación apropiada a fin de prevenir contingencias derivadas de la acumulación de monóxido de carbono.
