En el corazón del Jardín Botánico de Palermo se encuentra una Casona que se construyó en 1881, casi dos décadas antes de que el emblemático espacio verde estuviera abierto al público. Hoy, 145 años después, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la está restaurando con una obra integral que busca preservar su historia y permitir que más personas puedan disfrutarla.
El edificio fue proyectado por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento para materializar un gran parque urbano. La Casona tiene el aspecto de un castillo inglés, con torreones de sus cuatro esquinas. Puertas adentro, la planta baja cuenta con amplias salas de trabajo, mientras que en el nivel superior las habitaciones se conectan entre sí por grandes arcos.
A lo largo de su historia, el edificio tuvo diversos usos vinculados a la gestión pública y a la vida cultural de la Ciudad. Pero a fines del siglo XIX, pasó a ser sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires, donde Carlos Thays la usaba como su lugar de trabajo mientras conducía la administración de los espacios verdes porteños y proyectaba la red de parques y paseos que le daría a Buenos Aires buena parte de su fisonomía actual. De hecho, durante décadas existió la versión de que Thays habría vivido allí junto a su familia, aunque no hay registros oficiales que lo confirmen.
Fue recién el 7 de septiembre de 1898 que el público accedió por primera vez al Botánico. Hoy, la Casona es sede de la administración del Jardín, que incluye las áreas operativa, técnica, educativa, ambiental y administrativa.
La restauración de la Casona del Jardín Botánico
En enero de este 2026, la Ciudad comenzó la restauración integral de la Casona, una obra que abarca tanto el interior como el exterior del edificio, con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea.
Además de la recuperación de las fachadas de ladrillo, la histórica escalera y las carpinterías originales, el proyecto incluye mejoras de accesibilidad, entre ellas la incorporación de un ascensor interior, que permitirán que el edificio pueda ser recorrido por todas las personas. Por último, se contempla una reorganización de los usos internos, la adecuación de los baños, la renovación de la iluminación, nuevo mobiliario en la planta alta, espacios comunes de uso abierto y un área destinada a un café.
