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La Confitería del Molino: su historia, por qué estuvo cerrada tantos años y cómo visitarla hoy

El emblemático edificio de Callao y Rivadavia sigue en pleno proceso de restauración después de casi tres décadas de abandono.

05 de septiembre, 2026 | 13.57
Historia

En la esquina de Avenida Rivadavia y Callao, frente al Congreso de la Nación, se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires: la Confitería del Molino. Se trata de un ícono de la arquitectura art nouveau en la Argentina, declarado Monumento Histórico Nacional, que después de casi 30 años cerrado hoy se puede volver a recorrer a través de visitas guiadas, mientras continúan las obras de restauración integral.

La primera confitería del pastelero italiano Cayetano Brenna funcionaba a solo una cuadra de su ubicación actual, en la esquina de las entonces llamadas calles Federación y Garantías, bajo la sociedad Brenna-Rossi. En algún momento, Brenna quedó como único propietario y decidió trasladar el negocio a la esquina de Rivadavia y Callao, donde ya poseía una construcción de subsuelo, planta baja y dos pisos.

En 1915 le encargó al arquitecto Francisco Gianotti unificar en una sola fachada tres parcelas distintas: la esquina original, un edificio de cinco pisos sobre Callao 22-32, y una franja de terreno sobre Avenida Rivadavia 1815. En poco más de un año, utilizando las entonces nuevas tecnologías del hormigón armado con piezas premoldeadas, el edificio creció hasta su altura definitiva, coronado por una torre-cúpula de más de 70 metros de altura. Mientras se construía, la confitería siguió funcionando bajo el edificio de cinco pisos ya existente.

Actualmente la Confitería del Molino ofrece visitas guiadas.

El 9 de julio de 1916, coincidiendo con el Centenario de la Independencia argentina, el edificio se reinauguró bajo el nombre que lo hizo famoso: Confitería del Molino. Desde entonces, y por su cercanía con el Congreso, se convirtió en un punto de encuentro habitual para la política argentina, además de un símbolo arquitectónico de la ciudad.

En 1978, la confitería atravesó una quiebra comercial y fue adquirida por los propios nietos de Cayetano Brenna, quienes introdujeron una serie de mejoras para adaptarla a los nuevos tiempos. Sin embargo, la crisis económica de fines de los años 90 terminó por imponerse y en enero de 1997, la Confitería del Molino cerró sus puertas de manera definitiva. Ese mismo año fue declarada Monumento Histórico Nacional, mediante el Decreto N° 1.110/97.

Entre ese cierre y el inicio de las obras pasaron casi dos décadas sin avances concretos. Recién en 2014 se sancionó la Ley N° 27.009, que declaró al inmueble "de utilidad pública y sujeto a expropiación" por su valor histórico y cultural, dando inicio al proceso de expropiación. Pero no fue hasta julio de 2018 que el Congreso de la Nación, a través de la Comisión Administradora del Edificio del Molino, tomó posesión real del edificio y comenzó las tareas de restauración que continúan en el presente.

Cómo visitar hoy la Confitería del Molino

Mientras continúan las tareas de restauración, el edificio se puede recorrer a través de visitas guiadas, que se realizan los martes, jueves y viernes, en dos turnos: a las 10 y a las 14 horas. Las inscripciones se habilitan los viernes a las 12 horas a través del sitio web del edificio.

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