La Serenísima es una de las marcas de lácteos más consumidas de la Argentina. Sin embargo, pocos saben que el nombre de la compañía no tiene nada que ver con la gastronomía, sino con un episodio bélico ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, más de una década antes de que la empresa existiera.
Todo se remonta a 1918, cuando una escuadrilla de aviones italiana bautizada "La Sereníssima" recibió la misión de sobrevolar Viena, entonces capital del Imperio Austrohúngaro, y bombardearla. Sin embargo, en lugar de explosivos, la tripulación lanzó miles de folletos convocando a la paz mundial.
Aquella acción impactó a Antonino Mastellone, un joven italiano que prometió que si algún día tenía su propio emprendimiento, lo bautizaría con el nombre de esa escuadra. Once años después, ya radicado en la Argentina, cumplió su palabra y el 29 de octubre de 1929, el mismo día en que se casó con Teresa Aiello, fundó junto a ella la empresa que hoy se conoce como La Serenísima.
Los orígenes de La Serenísima y quiénes son sus dueños hoy
Mastellone se instaló en el partido bonaerense de General Rodríguez, donde comenzó a elaborar y comercializar productos lácteos junto a su esposa. La empresa creció de manera artesanal durante sus primeros años y recién en 1935 sumó su primer camión de reparto, lo que le permitió empezar a vender sus productos en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en barrios de fuerte inmigración italiana como La Boca y Barracas.
Tras la muerte de Antonino en 1952, su hijo Pascual Mastellone tomó las riendas de la compañía y la llevó a una etapa de expansión con la pasteurización de la leche en 1960, la llegada del yogur en 1963, el dulce de leche en 1967 y el reemplazo de la botella por el sachet en 1968.
Sin embargo, uno de los episodios más recordados de la marca llegó en 1995, cuando la empresa puso en el aire un dirigible propio para promocionar su línea de yogures con Lactobacillus GG. La aeronave sobrevoló durante meses la Capital, el Gran Buenos Aires y varias ciudades del interior, hasta que en noviembre de 1996 sufrió una caída sin heridos en un campo de Santa Fe.
Un año antes, en 1996, la compañía había sellado una alianza estratégica con el grupo francés Danone para elaborar y distribuir sus yogures y postres. Ese vínculo se profundizó con el paso de las décadas, hasta que en 2025 Arcor y Danone avanzaron con la compra de la totalidad de la empresa, en un proceso que marcó el fin de casi un siglo de conducción familiar de los Mastellone al frente de La Serenísima.
