En la provincia de Catamarca, el 49 por ciento de los jóvenes de entre 25 y 35 años no logró formar un hogar propio y continúa viviendo en la casa de origen, ya sea como hijo/a, yerno o nuera. El dato surge del primer monitor de calidad del acceso a la vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (Ofava) sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, correspondiente al tercer trimestre de 2025.
Como resultado del combo fatídico entre la pulverización de los ingresos, los alquileres por las nubes y la falta de acceso al crédito hipotecario, 31.275 jóvenes catamarqueños se ven imposibilitados de independizarse y continúan viviendo en el hogar familiar.
De ese total, 17.877 (el 28% del universo) convive en una vivienda con algún tipo de déficit habitacional, mientras que los 13.398 restantes (21% del total) lo hacen en hogares sin carencias. Esto significa que, para buena parte de ese grupo, no emanciparse coincide con una situación de precariedad habitacional en el hogar donde residen.
El informe evidencia que la provincia registra un déficit habitacional total del 34%, por debajo del promedio nacional (40,3%). Sin embargo, hay un dato que la distingue negativamente: Catamarca es la segunda provincia con peor déficit cuantitativo básico (viviendas irrecuperables por sus condiciones de materialidad), con el 4,8%, muy por detrás de San Juan (13,9%), pero muy por encima del promedio del país (0,9%).
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El deterioro en las condiciones de vida tiene un correlato directo en el plano político. La insatisfacción social se refleja en el alto nivel de desaprobación hacia el gobernador Raúl Jalil: una encuesta de Zuban Córdoba y Asociados reveló que el rechazo al mandatario provincial alcanzó en agosto el 66,5%, mientras que apenas el 32,4% manifestó una valoración positiva de su administración.
Dentro del porcentaje de rechazo, un 33,1% aseguró desaprobar totalmente la gestión y otro 33,4% dijo hacerlo parcialmente. Entre quienes tienen una valoración positiva, apenas el 5,2% la aprueba totalmente y el 27,2% la aprueba en parte. El 1,1% restante no respondió o manifestó no saber.
Provincia por provincia
El fenómeno no es homogéneo en todo el país y Tucumán encabeza el ranking con un 56% de jóvenes no emancipados, seguido por Santiago del Estero y Jujuy (53%) y Salta (52%). En contraste, la Ciudad de Buenos Aires muestra el porcentaje más bajo, con apenas el 24%. El informe vincula estas diferencias con el dinamismo laboral y la oferta de alquileres: “En aquellas jurisdicciones con mayor desarrollo del sector privado y movimientos migratorios por trabajo o estudio, las tasas de jóvenes no emancipados tienden a ser menores”.
La provincia de Buenos Aires concentra más de un millón de jóvenes en esta situación, cerca del 40% del total nacional, mientras que Córdoba y Santa Fe ocupan los siguientes lugares en cantidad.
El problema de los jóvenes se inserta en un panorama más amplio ya que casi seis millones de hogares presentan algún tipo de déficit habitacional. De ellos, cerca de dos millones requieren una vivienda nueva o una intervención integral, mientras que cuatro millones podrían mejorar su situación mediante refacciones o acceso a servicios básicos. En total, el país necesitaría aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas para atender tanto el déficit cuantitativo como la demanda potencial de los jóvenes.
La evolución del déficit habitacional entre 2016 y 2025 muestra una trayectoria descendente pero persistente al revelar que del 43,8% en 2016 al 40,3% en 2025, con repuntes en la pandemia y leves variaciones posteriores. “La última década se presenta como una sin cambios drásticos: el déficit habitacional muestra una persistencia estructural que se mueve menos que los ciclos económicos argentinos”, concluyó el informe.
