Los cambios en la reforma laboral que se negocian en secreto encendieron las alarmas entre los bloques aliados del Gobierno en Diputados. El oficialismo busca un trámite express y que el proyecto se convierta en ley en menos de dos semanas pero no hay trabajo articulado y las modificaciones son a espaldas de la Cámara Baja.
Uno de los primeros en explicitarlo fue el titular de la bancada PRO Cristian Ritondo: “El trabajo que debería hacerse es en conjunto de ambas cámaras”, remarcó tras reunirse con Martin Menem. “Alerta porque cualquier cambio que se introduzca en la cámara de diputados haría que vuelva al Senado y retrasaría los planes. Acá hay muchos espacios, distintas opiniones, fragmentación de bloques, y si se introduce alguna modificación”, advirtió.
En las primeras conversaciones que cada espacio dialoguista tuvo sobre la reforma laboral salieron a la luz distintos puntos que requieren modificaciones. Es el caso del PRO pero también de Provincias Unidas. A eso se suma la opacidad del debate en el Senado, con una negociación a puertas cerradas y cuyo resultado se conocerá recién en la sesión del miércoles. En caso que se obtenga la media sanción, el oficialismo quiere la próxima semana -tras los feriados de carnaval- dictaminar en comisiones y la última del mes discutir en el recinto.
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Críticas al manejo del proyecto de reforma laboral
“Sería bueno que antes de la sanción hubiera alguna mirada con quienes quieren acompañar pero tienen alguna disidencia”, remarcó Ritondo, en un mensaje dirigido a su ex compañera de espacio Patricia Bullrich. La ex ministra coordina el accionar legislativo con eje en el Senado.
“Se está trabajando mal la reforma laboral. Patricia tiene la pelota y no larga nada”, cuestionan por lo bajo en Diputados. El reclamo viene de los espacios aliados cuyos votos necesita el oficialismo para lograr la sanción de la flexibilización en tiempo récord.
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De esta forma, puede demorarse el debate y extenderse para las sesiones ordinarias posteriores al 1 de marzo, lejos del deseo presidencial. Javier Milei ordenó a la mesa política conseguir la ley laboral en febrero.
Sólo en PU ya puntearon en privado una serie de objeciones al proyecto por fuera del reclamo de ganancias. Hay pedidos de modificaciones del Fondo de Cese Laboral, de los aportes jubilatorios, al régimen de inversiones, entre otros.
En el PRO ya habían reclamado por el ritmo del debate y el apuro libertario. ”Creemos que una modernización laboral es necesaria. Este tipo de cambios no se pueden abordar de manera apresurada. Hay que analizar el proyecto punto por punto, ver qué herramientas realmente ayudan a generar empleo genuino y cuáles pueden mejorarse. Va a ser clave ver con qué texto llega a Diputados antes de fijar una posición definitiva”, comunicaron.
