La presión de la UCR sobre sus senadores para frenar la entrega de tierras

Ante la tentación de siete legisladores de votar con la Casa Rosada, la UCR activó llamados y mensajes internos para empujarlos a no acompañar el capítulo clave en el Senado.

05 de agosto, 2026 | 21.07

Mientras el Gobierno veía cómo se le escapaban los votos para avanzar con la extranjerización de tierras, incluso poniendo en riesgo el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en su totalidad, la Unión Cívica Radical decidió intensificar la presión sobre los siete senadores boina blanca dispuestos a acompañar a la Casa Rosada. A nivel institucional, el partido nacional, el Comité de la Ciudad, dirigentes centenarios del interior y los distintos órganos internos se unificaron detrás de un mismo reclamo: “Defendamos nuestra tierra”. La caída del Capítulo 3 logró el objetivo de una fuerza política que desde el principio se presentó como clave para la discusión, con la capacidad de inclinar la cancha hacia uno u otro lado. Pero más allá de la victoria, este jueves habrá una columna radical en la plaza del Congreso. Así lo aseguraron desde la UCR porteña y la Juventud Radical Nacional a El Destape.

“Desde el Comité Nacional de la Juventud Radical y toda la militancia del partido celebramos evitar esta catástrofe [que significaba] entregar mayor soberanía en un país que ya sufre la lesión de la usurpación de nuestras Islas Malvinas”, sostuvo el presidente del organismo, Nahuel Breglia, ante la consulta de este medio. El referente destacó haber evitado que, “mientras no salimos de la crisis social y económica actual, los únicos planes sean en favor de socios exteriores del Gobierno y nada para los intereses reales de la Nación argentina”.

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En declaraciones a El Destape, Juan Loupias, secretario general del radicalismo porteño puso en valor la “presión social y política”, indispensable para “lograr que bajen el Capítulo de la ley de tierras”. El dirigente remarcó que “hay que seguir por este camino” y advirtió que desde la UCR trabajan “para generar políticas públicas que le sirvan a la gente”.

La caída del Capítulo 3 de extranjerización contó, en buena medida, con una importante presión de los órganos institucionales de la UCR. El presidente del partido a nivel nacional, Leonel Chiarella, llegó a la Ciudad de Buenos Aires este miércoles. Lo hizo en el marco de las bajadas territoriales planteadas para apuntalar la construcción política en la Capital Federal, pero su arribo coincidió con las horas previas decisivas al debate en el parlamento y con la antesala de la movilización convocada por las distintas expresiones del espacio.

Desde la semana pasada, Chiarella comenzó a llamar a todos los senadores de la UCR para convencerlos de votar en contra de la venta sin límites del territorio nacional. En ese plan, el dirigente santafesino habló en varias oportunidades con los dos legisladores indecisos que blanquearon su oposición al Capítulo de tierras apenas iniciado el miércoles: el catamarqueño Flavio Fama y el pampeano Daniel Kroneberger anticiparon su rechazo a esa parte de la iniciativa, abriéndole la puerta a una cascada de dudas y rebeliones en todo el país. A partir de este éxito, la presión partidaria se intensificó con el paso de las horas.

Desde la Capital Federal, previo a una recorrida por Villa Luro, el presidente del partido consiguió un objetivo difícil de lograr: que todas las organizaciones oficiales reconocidas por la fuerza centenaria se plegaran a la consigna “Defendamos nuestra tierra”. El Comité, la Juventud, Franja Morada, la Organización de Trabajadores Radicales, UCR Diversidad y la Fundación Alem rechazaron una vez más el proyecto impulsado por Javier Milei y Federico Sturzenegger.

La presencia de tantas organizaciones detrás de un mismo reclamo dejó un mensaje de fuerte impacto interno: “Todo el partido contra siete senadores” proclives a acompañar al Gobierno. Ya había significado un logro la publicación del comunicado del Comité Nacional tres semanas atrás, dado que en general Chiarella canaliza los mensajes opositores a la Casa Rosada desde su cuenta personal. Con este debate se alcanzó el consenso necesario para que la postura se expresara de forma institucional, un proceso que terminó de profundizarse este miércoles.

Desde Franja Morada se hizo especial foco en cada uno de los senadores radicales mediante mensajes personalizados. Al bonaerense Maximiliano Abad le destacaron la cantidad de hectáreas que posee la provincia más fértil del país. A la santafesina Carolina Losada le remarcaron que, cuando una tierra se vende, las primeras en quedar desprotegidas son las mujeres rurales, y le preguntaron : “¿Por qué no entran al universo de víctimas que merecen su atención?”. Una consulta que golpea de lleno en el corazón del proyecto de Falsas Denuncias cuestionado por el propio partido.

A Flavio Fama le señalaron que Catamarca tiene más del 8% de su superficie extranjerizada, tratándose de una provincia con recursos mineros estratégicos. A Rodolfo Suárez y Mariana Juri les recordaron que Mendoza depende del agua que llega desde la Cordillera y cuenta con más del 9% de su geografía bajo control de otro país. A Daniel Kroneberger le advirtieron que La Pampa supera las 340 mil hectáreas en manos extranjeras.

A Eduardo Vischi le marcaron que Corrientes tiene más del 7% de su territorio bajo propiedad foránea, especialmente estadounidense. A su comprovinciana Gabriela Valenzuela le advirtieron que el proyecto pone a competir a los productores locales con monstruos internacionales. A Silvana Schneider le señalaron que el Chaco tiene casi el 3% de sus tierras bajo control de capitales extranjeros, particularmente suizos. A Eduardo Galaretto le advirtieron que Santa Fe puede dejar de ser la provincia con menor porcentaje de extranjerización si avanzaba la ley.

La cruzada contra la extranjerización comenzó públicamente, para la UCR, el 16 de julio. En aquel entonces, el Comité logró un pronunciamiento institucional para rechazar la modificación de la Ley de Tierras al entender que “el Estado debe promover la producción, la innovación y la inversión sin comprometer los recursos estratégicos del país. Debe haber límites razonables a la compra de tierras por parte de extranjeros”. En esa línea, desde el espacio recordaron que el propio partido promovió la legislación vigente que fija un tope del 15% de tierras rurales en manos extranjeras, un máximo del 30% de ese cupo para una misma nacionalidad y el límite de 1.000 hectáreas por titular en la zona núcleo.

La postura oficial fue reforzada desde distintos ámbitos, con roles decisivos en las horas clave. Desde los pronunciamientos de la UCR porteña hasta la declaración del presidente del espacio correntino, Gustavo Valdés —exgobernador, senador provincial y hermano del actual gobernador de la provincia—, quien advirtió que la Ley de Tierras debe incluir límites a la extranjerización, sobre todo en zonas de frontera. No hubo proclama institucional desde la provincia de Buenos Aires, incluso ante la consulta de este medio.

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Carla Pelliza

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Periodista.