Luego de que el presidente Javier Milei defendiera la desregulación absoluta de la Inteligencia Artificial (IA) en la ONU, el mundo registró el primer ciberataque a un sitio web gubernamental perpetrado por esa tecnología. La denuncia formal fue realizada por el premiere australiano, Anthony Albanese, quien confirmó que un agente de IA desarrollado por la firma estadounidense OpenAI se infiltró de forma no autorizada en un portal de estadísticas del sistema público de salud de su país.
Albanese tildó el incidente y la demora en la notificación por parte de la empresa como algo "inaceptable", tras revelar que la brecha ocurrió en junio pero la firma de Sam Altman recién informó de lo sucedido en septiembre. Frente a esta situación, el gobierno de Australia dispuso una revisión urgente de su marco de gobernanza y legislación para determinar si cuenta con las herramientas necesarias para responder a incidentes cibernéticos vinculados a la inteligencia artificial.
De acuerdo con las precisiones brindadas por OpenAI, el modelo que ingresó al portal sanitario australiano realizaba evaluaciones internas de consulta de estadísticas y ejecutó acciones no previstas fuera de su entorno controlado. Aunque la compañía aclaró que no se vulneraron expedientes médicos confidenciales de pacientes, el caso sentó un antecedente inédito que intensifica el dilema global entre la urgencia de establecer controles normativos e incentivos a la innovación sin restricciones.
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El episodio en Oceanía coincidió con las exposiciones de líderes del sector tecnológico en la cumbre de la ONU, donde figuras clave advirtieron sobre los peligros inminentes de un avance descontrolado. El propio Altman señaló ante la Asamblea de la ONU que la inteligencia artificial requiere un "extremo cuidado" y advirtió que la humanidad podría "perder el control del futuro a manos de la IA" si no se establecen salvaguardas.
En la misma línea, Dario Amodei, CEO de la firma Anthropic, sostuvo que esta tecnología "podría suponer un riesgo para la humanidad en su conjunto" si es gestionada de manera deficiente, por lo que respaldó reducir la velocidad de los desarrollos para garantizar estándares de seguridad.
A contramano de los pedidos de supervisión formulados por los propios creadores de la tecnología, Milei utilizó la tribuna de la ONU para rechazar cualquier intervención estatal sobre la innovación tecnológica. Durante su discurso ante los delegados internacionales, el mandatario arremetió contra las estructuras burocráticas y ratificó la decisión de su administración de convertir al país en el "paraíso" de la desregulación para las inversiones tecnológicas.
"Cuando escuchamos que el Estado debe controlar la IA, conviene recordar algo elemental: el Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas. Concederle el control sobre la innovación es concederle a algunos la facultad de limitar lo que los demás pueden crear", aseveró Milei en su intervención.
