Larreta viaja a Estados Unidos y piensa en Europa mientras definen estrategia electoral

Con agenda del cambio climático, volverá al país recién a principios de la semana que viene, planea otro viaje para noviembre y uno más en diciembre. La campaña local define estrategias y contempla que los dirigentes nacionales no determinan elecciones provinciales.

23 de septiembre, 2021 | 05.00

Después de varios amagues, el jefe de Gobierno porteño con traje presidenciable, Horacio Rodríguez Larreta, viaja hoy a Estados Unidos para comenzar a tejer alianzas camino a las elecciones del 2023. Oficialmente, se informó un simple retorno a las giras internacionales por parte de la Capital Federal pero el mandatario pasará cuatro días en el país del norte y se reunirá con autoridades del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y la Oficina del Cambio Climático que dirige el demócrata John Kerry. No será el único alcalde presente, compartirá sillas con otros 29 colegas de todo el mundo mientras planea una travesía a Escocia entre octubre y noviembre y otra aparición por el viejo continente antes de fin de año.

Larreta se subirá a un avión este jueves junto a Fernando Straface, secretario de Gobierno y jefe de campaña de María Eugenia Vidal. Cercano al mandatario capitalino, se ganó un lugar importante en el armado del PRO porteño cuando logró, junto a otros interlocutores, acordar la baja de la precandidatura de Patricia Bullrich por la CABA y ampliar las alianzas cambiemitas con la incorporación de un clave Ricardo López Murphy.

Los dos dirigentes estarán en Estados Unidos hasta inicios de la semana que viene con una agenda muy cargada. Larreta, como alcalde y vicepresidente del C40 (Grupo de Liderazgo Climático), se reunirá con la Oficina de Cambio Climático que dirige John Kerry, secretario de Estado durante la segunda presidencia de Barack Obama. También estará junto a autoridades del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo con el foco puesto en la agenda ambiental de la Ciudad. Aprovechará el vuelo para charlar sobre la participación de la CABA en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) que tendrá lugar entre el 30 de octubre y el 12 de noviembre en Glasgow, y preparar la Cumbre de Alcaldes de C40, que se hará el año que viene en Buenos Aires.

La idea será mostrarse como el cacique de una ciudad atractiva para las inversiones, el turismo, el intercambio de estudiantes y los nómades digitales. Así lo adelantó en el evento Back to BA del que participó el lunes. Optimista con el resultado electoral del 12-S, ya anticipa una economía orientada al mercado con un supuesto cambio de gobierno en 2023. Una línea continua con la idea de eliminar las indemnizaciones.

Sus compromisos internacionales seguirán hasta fin de año. En diciembre será protagonista de una gira oficial por Europa donde planea reunirse con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida; la de París, Anne Hidalgo; el de Berlín, Michael Müller; y la de Roma, Virginia Raggi. El grupo mantiene un diálogo fluido desde 2018, año en que se lanzó el Urban 20, un grupo que encuentra a los dirigentes de las ciudades más importantes de las naciones que integran el G20.

El jefe de Gobierno, muy activo en las campañas de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, tenía pensado viajar a EEUU a mitad de año pero la travesía se pospuso y decidió hacerla entre la PASO y las generales de noviembre. Después de la derrota de Mauricio Macri en 2019, Larreta se plantó hacia adentro como el candidato natural del PRO para perseguir la presidencia de la Nación. De perfil relativamente bajo, no se mostró en recorridas por el interior del país, aunque mandó a los suyos, y se consolidó como una figura clave para la elección del AMBA. Eligió a los candidatos, ganó las PASO y fue parte de una sorpresa electoral que derivó en la victoria de Juntos por el Cambio en territorio bonaerense. Sin meterse en internas que pudieran dejarlo herido, eligió sus batallas, no confrontó con los propios e incluyó a las figuras del núcleo duro para sacarles el jugo necesario para un mundo sumergido en la grieta.

La campaña local

En la Ciudad, casi como para dejar todo armado antes del viaje, Straface comandó el miércoles una reunión de campaña con el vidalismo para delinear la estrategia de cara a noviembre. No será igual a la de septiembre por cuestiones obvias: no sólo incorporaron nombres de la lista de López Murphy sino que ahora conocen sus puntos fuertes y débiles. Y los de sus enemigos. Sin demasiadas conclusiones, los números del 12-S marcaron una pérdida de votos más importante en el norte y centro de la Ciudad que en el sur. En estas comunas, Larreta y Macri ya se mostraron en recorridas, una suerte de gesto para evitar que se pierdan electores en el camino.

Por el momento, Vidal bajó el ritmo de campaña. En vez de hacer cuatro recorridas diarias, se dedicó a hacer una o dos y recién tomará impulso mayor en octubre, cuando arranque formalmente la carrera electoral. Ayer, por ejemplo, se reunió con comerciantes de Belgrano para charlar sobre la economía del país y luego se encontró con mujeres de Juntos por el Cambio para analizar los resultados. Analizar, interpretar y definir estrategia, las tareas que llevan hoy todas las miradas.

En Buenos Aires la cosa estuvo más movida. Diego Santilli y Facundo Manes ya dieron muestra de buena relación, estuvieron juntos en la reunión ampliada de la mesa nacional de Cambiemos y se saludaron con un abrazo aunque no se conocen mucho. Encararán la campaña de igual a igual, con la idea de mantener la identidad de cada uno, algo así como aceptar las diferencias en la coalición.

En principio, ambos tendrán una única mesa de campaña provincial pero habrá otras en cada sección electoral, habrá nuevamente mucho trabajo por parte de los intendentes y apostarán a convocar a las urnas a quienes no votaron en septiembre. Este será un factor clave. Casi el 10% de los bonaerenses no concurrió a las urnas y su elección es imposible de proyectar. Según consultas internas, la desorientación es fuerte y consideran, como una posibilidad fuerte, que el Frente de Todos pueda dar vuelta los comicios. De ahí la conformación de un Comité Jurídico Electoral opositor para denunciar supuestos "delitos electorales".

“El desafío es retener todos los votos de las PASO y sumar a sectores que perdieron candidatos por no haber llegado al piso electoral o por ver qué su opción elegida no logra poner un freno al Kirchnerismo”, analizaron el martes a la noche en Palermo durante un encuentro entre Larreta, Santilli e intendentes propios de las ocho secciones electorales. Comida de por medio, delinearon la operación desgaste: para no romper las candidaturas, solo unos pocos dirigentes nacionales comandarán los ataques al gobierno. Ninguno es candidato: Bullrich por el PRO, Alfredo Cornejo y Mario Negri por la UCR y Miguel Ángel Pichetto de Peronismo Republicano. Todos parte del núcleo duro.

De vuelta al territorio. Por el lado del PRO, Jorge Macri, intendente de Vicente López, seguirá concentrado en el interior bonaerense, donde el radicalismo funciona muy bien. Manes, por ahora, decidió adoptar un bajo perfil que mantendrá al menos diez días más, hasta el inicio formal de la carrera electoral, pero Santilli no paró de recorrer. Ayer estuvo en La Matanza y Vicente López, planea una recorrida conjunta con el neurocientífico y la semana que viene ya podría tener la estrategia diagramada.

En el interior, finalmente, diagramarán la misma estrategia. Mucha presencia en todas las provincias, elijan o no senadores, con la idea de que las figuras famosas (por los dirigentes nacionales) no son determinantes para conseguir una victoria. Fue uno de los análisis post PASO, sobre todo en el caso Córdoba: más allá del apoyo de uno o de otro, los candidatos se dieron cuenta que la ciudadanía elige lo que quiere sin importar la foto, el video o el tuit enviado desde Buenos Aires.

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