Alberto Fernádez quiere institucionalizar la coalición para ir a una PASO presidencial en 2023

El presidente lanzará su propuesta de una gran PASO peronista en los próximos días. “Quiero ir hacia un Frente Amplio, desde Massa hasta Grabois, con la fuerza de Cristina, para ordenarnos y ganar en 2023”. La economía crecerá 10% este año.

13 de noviembre, 2021 | 18.56

“Tenemos que ir a una gran PASO en 2023 para dirimir el poder interno en el peronismo. Hay que institucionalizar la coalición e ir a hacia una especie de Frente Amplio con todas las miradas: desde Sergio Massa hasta Juan Grabois y con toda la fuerza de Cristina. Así transitaremos mejor estos dos años y vamos a ser más competitivos para ganar en 2023”.

Alberto asegura que ya está trabajando en el armado de su nueva estrategia, incluyendo su espacio.

El presidente espera cerrar el año con un crecimiento de la economía del 10% y así recuperar todo lo que se perdió en 2020 por la pandemia. Economía hoy estima 9,4%, pero se espera llegue al 10 % por el fuerte despegue del turismo y la gastronomía. Así, en el acto que le prepara la CGT para el miércoles, podrá aseverar que en estos dos años se ocupó de la salud de los argentinos frente a la pandemia y consiguió que el PBI sea el mismo que antes del Covid, un logró que pocos países pueden mostrar. A partir de esa base vendrán las propuestas.

Alberto espera marcar la agenda desde el lunes, impulsando en el Congreso los proyectos de Ley de Desarrollo Automotriz, el de Electro movilidad, el Agroindustrial y el de Compre argentino. Para eso cuenta con el apoyo de Sergio Massa y Máximo Kirchner. Todos los proyectos surgieron del acuerdo social entre empresarios y gremios. La idea es que en el Congreso se inicie el diálogo con la oposición en base a esas ideas, que ya cuentan con el aval empresario y gremial. Espera que más tarde Horacio Rodríguez Larreta lo acompañe con el presupuesto y el acuerdo con el FMI, que necesita ser refrendado por el Congreso. Quizá el presidente peque de optimista sobre el apoyo de Larreta, que es cada día más desafiado por Macri, que incluso se subirá al palco del supuesto triunfo tras las elecciones, aunque los candidatos los haya puesto Larreta.

Alejado de las voces que le hablan de una ruptura con Cristina, Alberto asegura que él “no es Lenin Moreno”, que llegó con Cristina y gobernará con ella. Sólo espera poder organizar la coalición de manera tal que la política no se transforme en un obstáculo para crecer. “El problema es más político que económico”, opina el presidente, hablando de la agresiva oposición y también de los desencuentros internos.

Además del acto del miércoles, Alberto prepara un almuerzo con empresarios de distintos sectores, sindicalistas y organizaciones sociales como muestra de fortaleza, pero fundamentalmente, para seguir avanzando en acuerdos básicos para el crecimiento. “Este año crecimos al 10%, tenemos que seguir creciendo para bajar rápido la pobreza”.

La idea de institucionalizar la coalición responde a dos cuestiones: ordenar la relación en el seno del Frente y mejorar la competitividad de la fuerza de cara a 2023. Está claro que Juntos utilizó con eficacia las PASO frente a los candidatos únicos que primaron en el Frente en casi todos los distritos.

El presidente sostiene diferencias con Cristina en la forma de lograr algunos objetivos. La discusión fiscal y las tarifas son dos ejemplos claros, pero no los únicos. Hasta ahora las diferencias se hicieron públicas ante los reclamos de Cristina, que asegura no ser escuchada. Alberto discrepa con esa lectura. Algo tiene que cambiar.

Cerca de Cristina señalan que la idea de institucionalizar la coalición siempre estuvo sobre la mesa. El tema ahora es que pasaron dos años y que la economía está condicionada por lo problemas actuales y por el fondo. En el Patria, a diferencia de Alberto, piensan que los problemas de la economía no son fruto de las fricciones políticas sino de la herencia recibida, el covid y la gestión económica.

Alberto piensa que si dentro de la coalición los espacios están bien demarcados las discusiones internas tendrían la naturalidad de quienes integran distintos espacios dentro de una coalición.

También espera que la amplitud de una PASO que pueda contener al candidato de Cristina, a Massa, a algún gobernador y al mismo presidente le daría mayor volumen y permitiría que no se le fuguen votos por derecha y por izquierda. Con la coalición ordenada y la economía creciendo al 10% se siente confiado para 2023, salga como salga el resultado de las elecciones.

Entre sus deseos y la realidad se interpone el FMI. Kristalina Georgieva ya tiene poco para dar y aún no llegan a un acuerdo, aunque en la gira presidencial avanzaron. “Conseguimos que el G 20 trate el tema tasa de interés y la nueva línea de crédito del fondo de resiliencia”, asegura Alberto, optimista.

“También acordamos con el FMI que luego de la firma nos devuelvan los DEG que usamos para pagar en octubre y los que usemos en diciembre. El presidente sabe que no habrá extensión de plazos ni baja de tasa por ahora, pero acordó una cláusula pari passu para incluirlo en el caso de que el FMI lo modifique a futuro. En el equipo económico señalan que el momento de firmar es cuando no haya impedimentos para que Argentina lleve adelante su programa económico para crecer con equidad sin comprometer la recuperación. En la charla que tuvo Guzmán con el gobernador Axel Kicillof estuvieron de acuerdo en la búsqueda de sostenibilidad del acuerdo. Antes del acto de cierre el ministro habló 40 minutos con Kicillof y Máximo Kirchner.

Respecto a las elecciones, espera que el Frente de Todos mejore su performance en la Provincia de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y Tierra del Fuego, al menos.

El presidente quiere sostener el actual gabinete y no parece que vuelva a haber ruidos como luego de las PASO. Eso dicen en Rosada y fuentes cercanas a la vicepresidenta. Las principales diferencias con Cristina se relacionan con el nivel del gasto público y con la ejecución. Respecto a las tarifas parece haber un leve acercamiento. El crecimiento, y con él la suba de la recaudación, pueden ayudar a acercar posiciones. Hay un tema que puede romper cualquier ingeniería electoral: que el crecimiento no llegue a los trabajadores. Si el poder adquisitivo de la población no mejora nada mantendrá unida a la coalición.

Juntos intentará tomar la agenda y hacerle sentir el peso de la probable derrota al peronismo. Por eso es fundamental que el Gobierno imponga la agenda desde el primer día y evitar cortocircuitos internos. Para eso lo mejor es hablar todo. Seguramente el resultado de las elecciones podrá aceitar o empiojar las negociaciones venideras. La institucionalización de la coalición y las PASO 2023 aparecen, piensa Alberto, como la mejor manera de hacer de la necesidad, virtud.

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