A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales 2027, una encuesta nacional realizada por Proyección Consultores entre el 1 y el 12 de agosto reveló un escenario mucho más ajustado del que el oficialismo suele mostrar en sus propias mediciones.
El relevamiento, que incluyó 1.548 casos efectivos con un margen de error del 2,49% y un nivel de confianza del 95%, midió tanto la intención de voto actual como las preferencias de cara al 2027.
Un balotaje que no define nada
Ante la consulta directa por espacios políticos, Fuerza Patria se ubica primera con 36,6%, seguida de La Libertad Avanza con 32,5%. Mucho más atrás aparecen el PRO (6,6%), Provincias Unidas (4,2%) y el Frente de Izquierda (2,7%). El 17,4% votaría en blanco o impugnado.
A nivel candidatos, la foto es similar: Javier Milei obtiene 36,3% y Axel Kicillof 32,3%, con Myriam Bregman en un distante tercer lugar (7,7%).
Pero el dato que más llama la atención aparece cuando se consulta directamente por un ballotage entre los dos principales candidatos: Milei se impone por apenas 40,6% contra 39,6% de Kicillof, una diferencia de un punto que queda dentro del margen de error del estudio. En otras palabras, un empate técnico.
La continuidad "pura" no convence ni a uno de cada cuatro
Cuando se les preguntó qué preferirían para el 2027, el resultado también complica la lectura triunfalista del oficialismo. Sólo el 24,5% quiere que continúe el gobierno actual de Milei tal como está. Otro 17,2% aceptaría que continúe Milei, pero con otro equipo y cambios en sus políticas, lo que implica que la continuidad sin modificaciones no logra convencer ni a uno de cada cuatro encuestados.
En contraste, el 38,2% se inclina por un nuevo gobierno cercano al peronismo, mientras que apenas el 12,8% preferiría un espacio no peronista distinto al actual.
El "voto anti", ahora también contra Milei
El estudio incluyó dos preguntas espejadas para medir la disposición al voto de rechazo, una lógica que en los últimos años funcionó casi exclusivamente en contra del kirchnerismo. Los resultados muestran un cambio de tendencia.
Ante la frase "podría votar a un candidato que no me guste para que no vuelva el peronismo", el 45,1% se manifestó en desacuerdo, contra un 37,3% que sí estaría dispuesto a hacerlo.
Pero al invertir la pregunta —"podría votar a un candidato que no me guste para que no continúe Milei como presidente"— la brecha prácticamente se cierra: 41% se muestra de acuerdo, contra 42,7% en desacuerdo, una diferencia de apenas 1,7 puntos.
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Es decir, el mecanismo de voto útil que durante años funcionó como un activo casi exclusivo de la oposición a favor de Milei, hoy aparece prácticamente empatado en sentido inverso.
Una identidad ideológica cada vez más difusa
El estudio también mostró que el 43,4% no se identifica con ninguna posición del espectro ideológico tradicional, muy por encima de quienes se ubican en la derecha (27,1%), la izquierda (19,1%) o el centro (10,3%). Ese dato, sumado al empate técnico en el balotaje, describe un electorado más volátil y menos anclado en las etiquetas partidarias clásicas, a un año y medio de una elección que promete ser mucho más pareja de lo que el propio Gobierno anticipa.
