La crisis diplomática que el presidente Javier Milei desató con el Gobierno de Brasil no para de provocar repercusiones en la región. Esta vez, el repudio llegó del Parlasur, el poder legislativo del Mercosur. Una amplia mayoría aprobó una resolución que condenó los insultos del mandatario argentino a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y al titular de la máxima corte de Justicia de ese país Alexandre de Moraes.
La declaración, que fue aprobada por legisladores de los cuatro países fundadores -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- consideró que las declaraciones de Milei fueron contrarias a los principios de “respeto institucional, convivencia democrática y cooperación” sobre los que fueron fundados el Mercosur y el propio Parlasur.
El texto también reafirmó "el compromiso del Parlasur con la soberanía, la democracia, el Estado de Derecho, la independencia de los poderes públicos y la no intervención o injerencia de autoridades extranjeras en los procesos electorales, políticos y judiciales internos de los Estados miembros".
Además, la declaración buscó dejar claro "su solidaridad institucional con el pueblo brasileño, sus autoridades democráticamente constituidas y sus instituciones republicanas, y exhortó a las máximas autoridades de los Estados Partes a mantener un lenguaje acorde con sus responsabilidades institucionales".
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Pero el punto central del texto es el reclamo para poner fin a la crisis diplomática: "Reclama restablecer y fortalecer los canales institucionales de diálogo entre Argentina y Brasil, evitar una profundización de las tensiones diplomáticas y reafirmar que la política exterior debe ser concebida como una política de Estado, basada en la previsibilidad, el profesionalismo, el respeto recíproco y una visión de futuro".
Los insultos de Milei
Después de algunos meses de tranquilidad, la tensión volvió a escalar en julio de este año, cuando Milei viajó a Brasil para participar de un acto político junto a Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha para las presidenciales de octubre y adversario de Lula. En esa oportunidad, volvió a describir a Lula como "delincuente", "corrupto" y "presidiario" y, apenas el domingo pasado, durante una entrevista televisiva en Argentina redobló la apuesta y volvió a definir al presidente brasileño como "ladrón".
"Lo liberaron por una falla en el procedimiento. No es inocente", afirmó. Además, justificó sus dichos al señalar que "es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar" y acusó al mandatario brasileño de "contaminar con las ideas inmundas del socialismo" a la región.
El Presidente argentino también cuestionó las críticas recibidas desde Brasil y aseguró que otros líderes de la región lo agreden sin recibir el mismo nivel de cuestionamientos. "Se enoja porque yo le dije algo a Lula que es verdad. Pero omiten los insultos de Lula y sus ministros, los de Petro, Evo Morales, Correa, Pedro Sánchez y su gente", afirmó. Incluso insistió en que durante su viaje a Brasil "no atacó a los brasileños", sino únicamente a Lula y al juez Alexandre de Moraes.
